SOCIAL

La perla de gran precio

“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”.

Mateo 13:45-46

 

Como seres humanos buscamos tener una vida cómoda y próspera y nos esforzamos para tener las mejores cosas y no pasar escasez. Como mujeres, una casa es quizá un anhelo en común. Un carro hace nuestra vida más fácil. Hacemos sacrificios tanto en tiempo como monetario para darle a nuestros hijos una vida mejor, para darles la oportunidad de seguir estudiando, les damos muchas oportunidades de superación que quizá nosotras no tuvimos.

 

Disfrutar de los frutos de nuestro trabajo es bueno, muy bueno y no hay nada de malo en eso. Dios mismo se complace en darnos buenas dádivas; El mismo abre las ventanas de los cielos para bendecirnos, pero a pesar de todas las buenas cosas materiales que podamos poseer, del buen trabajo, de todas las bendiciones que Dios nos provee en esta tierra, hay algo que no se compara en precio y valor a nuestra salvación.

 

No son las cosas materiales lo mejor que podemos heredarle a nuestros hijos, es Dios. Nuestro mejor esfuerzo no es el que hacemos para darles estudio, es el esfuerzo que hacemos para enseñarles quien es Dios. El mejor sacrificio no es el tiempo que pasamos trabajando para proveerles de buenas cosas, es el tiempo que pasamos orando, ayunando y guerreando por sus almas.

 

Buscar buenas perlas es necesario y encontrarlas son bendiciones que Dios nos permite disfrutar en este mundo, pero el valor de la perla preciosa es incomparable porque es eterna. Así que hermana, no les des a tus hijos solo buenas perlas, ayúdalos a encontrar la PERLA DE GRAN PRECIO.

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La mujer cristiana en el hogar (parte 1)

Muchos hogares cristianos hoy en día, no están funcionando como Dios lo diseñó. Hay muchas desavenencias, no tienen una estructura firme. Muchos de ellos parecen más bien pensiones. Las relaciones de pareja son muy inestables, los divorcios están a la orden del día. Y los que más sufren por esta causa son los hijos.

”Pero cuando vemos las estadísticas sobre divorcios, y comparamos la tasa de divorcio entre Cristianos y no-Cristianos, encontramos esta extraña estadística: la tasa de divorcios entre los Cristianos es la misma que la del resto de la población. No importa si la pareja es Cristiana o no.

Según este artículo (inglés), “Mientras que pueda ser alarmante descubrir que los Cristianos tienen más probabilidades de divorcio, ese patrón ha sido así por bastante tiempo”, dijo George Barna, presidente del Grupo de Investigación Barna (Barna Research Group)”. Hay millones de maneras de ver la información, pero no importa de qué ángulo la veas, es fácil ver que los Cristianos se divorcian tanto como los no- Cristianos.”

Por esto hoy más que nunca necesitamos que los hogares cristianos sean fuertes y emocionalmente estables, (la tasa de divorcios entre nosotros debería ser cero). No imitar el modelo del mundo. Tenemos la Palabra que nos dice cómo debe ser el hogar cristiano. El objetivo con este tema es: que podamos darnos cuenta qué hay que corregir, o más bien preguntarnos ¿Cómo está nuestra relación con el Señor, nuestro esposo e hijos?

1.- LA MUJER Y SU RELACIÓN CON SU SEÑOR

Proverbios 31:10-31 describen a la esposa y madre ideal. Toda su vida se centra en un temor reverente a Dios (v.30), compasión por los necesitados (vv.19 y 20) y fidelidad y amor por su familia (v.27). Teniendo este principio como base es necesario establecer lo que la mujer es, o debe ser, acerca de lo que hace. Porque lo que hacemos viene de lo que hay en nuestro interior. De ahí la importancia de tener bien claro lo que somos en Cristo: Mujeres que han sido redimidas para ser libres y completas, mujeres en el sentido más amplio de la palabra. Hemos sido perdonadas y cambiadas por el Espíritu Santo, y seguimos siendo transformadas a la imagen de Nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto su primera prioridad como mujer cristiana en el hogar es su Señor y su relación con Él. No podemos formar un hogar cristiano si nosotras no estamos en comunión íntima con Él. Jesús nos dijo: “…Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente…” (Marcos 12:30 RV60). No importa si tienes familia, si eres soltera, viuda o divorciada la prioridad en tu vida es Dios mismo y tu amor hacia Él debe ser con todo tu ser. Ahora bien ¿Cómo mantener y fomentar esa relación con el Señor? Lo sabemos todas de memoria ¿verdad? Debemos cuidar nuestra devoción a Dios cada día de nuestra vida ¿Cómo?

1. Debemos leer diariamente la Biblia. Una de las cualidades de la mujer de proverbios 31, es que “teme a Jehová”, ese temor viene de su relación con Él y del conocimiento de su Palabra. En el v.26 dice que “Abre su boca con sabiduría”, y ¿Cómo puede tener la “Ley de clemencia en su boca”?, porque la lee, investiga en la Palabra de Dios, la memoriza y la guarda en su corazón. Para ello se necesita tiempo, disciplina y constancia.

2. Debe orar y estar en comunión con Dios cada día. Es de suma importancia tener un tiempo a solas con el Señor, o tu vida espiritual va a decaer y flaquear. No estoy hablando ahora de si oras con tu esposo, hijos o cuando vas a la iglesia, se trata de ti misma, de ti a solas tú con Él. Debemos derramar nuestro corazón ante su presencia, quizá hay cosas o tentaciones que ni siquiera puedes compartir con tu esposo, pero sí ante tú Creador.

Debemos de buscar ese tipo de devoción a Dios y ser consiente de su presencia en nuestra vida.

Vivimos una vida moderna demasiado agitada, con prisas, stress, compromisos de todo tipo etc., a veces no nos alcanzan las 24 horas del día, hay mil cosas por hacer siempre, pero debemos sacar tiempo para lo más importante, para que el motor de tu hogar siga funcionando y para que el día lo empieces poniéndolo delante del Señor y poniendo tu vida y tu corazón en sus manos, aunque para ello tengan que levantarte más temprano, no hay que ser negligentes en nuestra devoción a Dios, no es recomendable programarlo para en la noche, de seguro estarás muy cansada y lo dejarás para mañana y quizá mañana nunca llegue. Hay algunos cristianos que dicen “yo oro cuando lo siento” ¡Qué engaño del diablo! Si así fuera no oraríamos nunca.

Necesitamos ser disciplinadas en nuestras devociones al Señor. Recordemos a Daniel que tenía por costumbre orar tres veces al día, era una buena forma de desarrollar su vida devocional y por ello siempre tenía respuesta de Dios a sus peticiones. Fallamos mucho en esto por culpa del diablo, pero no nos engañemos también es por nuestro propio pecado y negligencia. Debemos buscar con mayor necesidad la presencia de Dios para nuestras vidas.

Tenemos que ser mujeres sabias que edifiquemos nuestras casas (Proverbios 14:1). El ministerio de la mujer debe centrarse en primer lugar en su hogar. Todo el pasaje de Proverbios 31: 10- 31, nos habla del equilibrio en la vida de la mujer. Dios nos ha hecho maravillosas, polifacéticas, prácticas, soñadoras, hábiles etc. Estos versículos forman un poema acróstico. La primera letra de cada versículo corresponde a las letras del alfabeto hebreo. ¡Qué maravilla un poema con las virtudes de la mujer! La mujer virtuosa tiene un abanico de cualidades, pero la más importante de todas, es que teme a Jehová, y ese es el principio de la sabiduría. Es lo que ustedes y yo debemos buscar diariamente ante el Señor, si anhelamos que nuestros hogares sean fuertes y emocionalmente estables.

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Reconstruye tu casa

“En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?. Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis”.

Hageo 2:1-5

 

En esta palabra el profeta les recuerda como era su casa antes y habiendo pasado 15 años, el deseaba que terminaran de reconstruir su casa. Hageo los anima a que cambien la actitud; que miraran y reaccionaran para poder continuar, porque todos estaban tan afanados en sus quehaceres que no daban importancia a la reconstrucción.

 

Hageo le recuerda al pueblo la palabra: “cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos”. Hermana, esta palabra es para nosotras hoy. Es urgente que las ruinas en las que se encuentran muchas de las casas de nuestros hermanos en la fe y aun nuestras propias casas, sean reconstruidas. Muchos no se dan cuenta pues viven afanados por buscar la añadidura, de modo que no alcanzan nunca porque, si buscan primero la añadidura, se alejan más y más de Dios. Pero yo te digo hoy: “despierta”, reconstruye tu casa y ten ánimo. Cuando tu comiences a trabajar te preguntarán “¿cómo le hiciste?” y les darás testimonio y muchos te seguirán y serás bendición.

 

¡Reconstruye tu casa!

Por: Mirna Navarro

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Cuando el camino se cierra

“Yo, el Señor, que soy su Rey iré delante abriéndoles camino” Miqueas 2:13

En cierta ocasión, al descubrir que mi socio, a quien yo por muchos años consideré familia, (compartíamos los gastos del negocio por igual) no compartía las ganancias de la misma manera, puse un alto a este abuso. Pasado un tiempo, por cuestiones de su amor al dinero, decide echarme de mi propio negocio. De un día para otro, se puso en riesgo la estabilidad económica que tenía. Al igual, que cada una de nosotras, yo tenía compromisos económicos fuertes en mi hogar que se debían cumplir. No niego que me preocupé al respecto, pero a la vez, tenía una sensación de paz que me aseguraba que todo estaría bien. Al respecto, quiero expresar que no pasaron más de 3 días, cuando Dios me bendijo con un nuevo establecimiento (mejor en todo: ubicación, instalaciones y demás amenidades).

Al poco tiempo, el giro del negocio, por cuestiones de mercado entró en dificultades. Pero a pesar de que el flujo de efectivo era menor, alabo a Dios porque nunca me faltó el recurso para hacer frente a mis necesidades y compromisos económicos. Mientras que el socio anterior se veía en dificultades al grado de buscarme con la intención de querer hacer equipo de trabajo nuevamente.

Querida lectora, no tengas miedo cuando se te acabe un camino (yo lo sentí cerrado cuando me quede sin la forma de generar mis propios recursos). No le temas a lo desconocido, (tuve que iniciar de nuevo y sola) porque el Señor que es tu rey te va abriendo camino. Su palabra dice que cada persona podrá vivir bajo su viña sin que nadie le robe la paz, El Señor todopoderoso lo ha prometido solo tienes que obedecer a tu Dios. El será la garantía de nuestra paz (Miqueas 5:4-5). Así lo comprendía el profeta Miqueas cuando escribió: “Yo he puesto toda mi confianza en el Señor; yo confió en que Dios me salvará de cualquier peligro y estoy seguro que siempre escucha mis ruegos” (Miqueas 7:7).

 

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¡Hagamos la diferencia!

“Oh mujer, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti:

solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” PAR Miqueas 6:8

 

En los tiempos del profeta Miqueas los dirigentes del pueblo de Israel oprimían cruelmente a los débiles. La equidad social se extinguía con rapidez. Los que estaban para impartir justicia (Levítico 19) estaban despojando del bienestar a los que no podían defenderse. En lo escondido hacían maldades sin temor a Dios. La corrupción flotaba en el aire.

 

¿Acaso no estamos viendo el mismo ambiente alrededor? La injusticia, la dureza y la soberbia que reinaban en el pueblo de Israel se asemeja a la situación actual. La humanidad es tan predecible. El mal que padecía Israel hace más de dos mil quinientos años, es el mismo mal que padecemos hoy. Así como el pueblo adoptó las costumbres paganas de los pueblos que los rodeaban, nosotros también estamos mimetizando. Es decir, en lo colectivo, estamos adoptando la apariencia del mundo, de los que no conocen al único y verdadero Dios.

 

Ahora tú tienes en tus manos la oportunidad de marcar la diferencia, sea que dirijas una compañía, un ministerio o un hogar. Hay alguien bajo tu cuidado. Y, ¿qué pide Dios de ti en favor de aquellos?

  1. Hacer justicia. Hacer lo correcto. Recuerda que la justicia de Dios es hacer con otros lo que Él ha hecho contigo.
  2. Amar misericordia. Tener compasión, perdonar y bendecir.
  3. Humillarte. Ser sumisa a Dios; seguir fielmente sus instrucciones.

 

¿Pueden estas instrucciones hacer la diferencia? Miqueas profetizó sobre los que permanezcan fieles: no tendrán que depender de un hombre, ni tener sus esperanzas en ningún ser humano. De ellos, Dios levantará una nación poderosa. El Señor reinará sobre ellos para siempre (Miqueas 4:7, 5:7).

 

¡Hagamos lo que Dios pide de nosotras y hagamos la diferencia!

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Llamada para llevar la buena noticia

“Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches”. Jonás 1:17

 

Muchas de nosotras conocemos la historia del profeta Jonás y cómo reacciono ante el encargo que Dios le hizo de llevar un mensaje a Nínive, una ciudad muy difícil y llena de maldad. Sin embargo, a pesar de sus flaquezas (inseguridades, miedos, temores, etc.) tuvo que obedecer la indicación que el Señor le había hecho. Y podrás estar pensando pues si obedeció, ¿porque anteriormente le tuvo que disciplinar el Señor por medio de esa prueba que pasó en el mar? Jehová asignó un gran pez para que entendiera que a él se le asignó una tarea específica y que habría que cumplir con ella, a él Jehová lo escogió para esa determinada tarea.

 

¿Cuántas de nosotras seguimos batallando para cumplir y poder entender que fuimos escogidas para determinada tarea en este mundo? Para el liderazgo que ejerces, para ser esa mujer que puede poner en alto el precioso nombre de Jesucristo, para ir a esos lugares tan escabrosos o difíciles de andar y poder llevar la hermosa palabra de Dios a esas mujeres que están necesitadas de recibir la buena noticia a los pobres, a anunciar libertad a las oprimidos, a sanar a las quebrantados de corazón, a dar vista a las ciegos.

 

Pudiera decir que el mundo entero es como esa ciudad “Nínive” en donde la maldad es el común denominador, en donde la maldad está subiendo a la presencia de Dios, y eres TU, la que Dios quiere usar para ir a darles la buena nueva a todas esas mujeres, que sufren violencia, física, verbal, emocional, a esas mujeres que ocupan la ayuda de mujeres como nosotras, que tenemos la verdad y de esa manera ayudarles a salir de la prisión en la que se encuentran.

 

Si, ¡TU hermana! Fuiste elegida al igual que Jonás para llevar una buena noticia a esas mujeres. No somos obra de la casualidad, tenemos su Espíritu Santo que nos guía, que nos da dirección para cumplir con esta hermosa comisión.

 

Recuerda que Dios no está enfocado en nuestras flaquezas o debilidades, sino en nuestro corazón. (2 Reyes 14:25)

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La mayordomía del tiempo

“Todos los días Dios nos da un capital de tiempo de 86,400 segundos para gastarlos como mas nos guste”, dice el escritor Rodolfo Salazar, haciendo referencia que el tiempo es un capital que nosotros vamos a administrar ya sea como mujeres sabias o mujeres necias de acuerdo al pasaje bíblico en Efesios 5:15-16.

Cada vez son mas mujeres, que están llevando la difícil y cansada “doble jornada”. ¿Sabes a qué me refiero? La mujer que trabaja en el hogar y fuera de el. Por la necesidad de sacar adelante a la familia o por superación personal pero al fin, trabajo. Es importante que en estos casos, revise su agenda por si tiene algunas cosas que reemplazar, modificar y mejorar.

El tiempo, a diferencia de los dones espirituales o talentos naturales, Dios nos lo ha dado a todas la misma cantidad, a ninguna de nosotras nos dio un día de 40 horas o de 20 horas; el trabajo es saber cómo utilizamos ese tiempo.

ORGANÍZATE

Cómo organizarse para utilizar bien el tiempo:

a) Todo buen comienzo está en Dios y por ello nuestro día debe comenzar con El en un devocional donde haya un diálogo. Esto te llevará mínimo de 15 minutos a una hora dependiendo como sea tu relación con Dios. Este tiempo es básico para todo lo que tengas en tu agenda del día.

b) Da tiempo a tu persona. Como mujeres, damos tiempo al cuidado y desarrollo de todo cuanto nos rodea, y es muy común ver a una mujer que lleva a su niños al colegio en pijamas y el cabello sin peinar. ¡Mujer! date tiempo para ti misma, consiéntete, recuerda que eres templo de Dios y como tal; debes de cuidarlo.

c) Tiempo para tu esposo, en caso de tenerlo. Recuerda que después de hablar con Dios y darte tu tiempo personal es con tu esposo a quien tienes que dar ese tiempo que el necesita. Toma tiempo para el.

d) Si eres mujer dedicada a tu familia y hogar, o si sales de tu hogar para ir a trabajar, administra tu tiempo después de cumplir con las tareas propias del hogar o después de tu trabajo para compartir la palabra de Dios con tus vecinos, amigos y familia.

HAZ UN COMPROMISO

Nuestra iglesia a través del proceso de Células de Redes de Multiplicación, (RCM) y Escuelas de Maduración y Ministerios nos está ayudando a desarrollar el liderazgo activo de nuestras iglesias y como resultado tenemos congregaciones crecientes y con visión, pero para que esto suceda, debe existir disciplina y obediencia que es fundamental para el buen desarrollo del trabajo. Todo esto requiere de tiempo y debemos de hacerlo con amor y dedicación.

Con frecuencia he escuchado las siguientes frases: “No tengo tiempo”, “Me falta tiempo”, “Siempre estoy perdiendo el tiempo” “Si tuviera mas tiempo”, etc.

Ahora te pediría que cambies la palabra “tiempo” por “vida”, ¿cómo se escucharía?

Creo que te has dado cuenta que el tiempo es vida y que esta le pertenece a Dios. “Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos”. (Romanos 14:8 NVI)

Considera que el tiempo no puede ser:

  • Acumulado: El tiempo nunca podrás acumularlo; si perdiste tiempo del día de hoy, no podrás utilizarlo el día de mañana.
  • Detenido: no es posible detener el tiempo.

Estirado: no podemos añadir horas al día, no podemos estirar el tiempo.

APROVÉCHALO

Debemos de considerar lo que la palabra de Dios nos enseña: “Aprovechar bien el tiempo” (Efesios 5:16) como hijas sabias, evitando la necedad de aquellos que desconocen la voluntad de Dios. Necio es aquel que no ordena su tiempo conforme al propósito de Dios. “La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye”. Proverbios 14:1 NVI.

Hermana, Dios ha puesto en ti un valioso tesoro que es el tiempo. El Salmo 90:12 dice: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría”. El tiempo lo puedes invertir o lo puedes malgastar, tu decisión determinará lo que tu eres. Recuerda que todo su tiempo.

Preguntas de Reflexión:

1. ¿Qué aprendiste acerca de la mayordomía del tiempo?

2. ¿Qué cambios deberías incluir en tu vida por lo que hoy has aprendido?

3. ¿De qué forma sería diferente tu vida si pusieras en práctica esos cambios?

4. ¿Qué barreras te impiden para llevar a cabo esos cambios?

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Engrandece el reino

“Bota toda máscara y todo orgullo y deja que el Señor obre en tu vida”.

-FRASE DE JULIO MELGAR

 

¿Has dejado que el Señor obre en tu vida para engrandecer su reino? ¿Te has sentido impotente de querer hacer cosas grandes y algo te detiene? ¿Has visto que otras personas crecen y te molesta?

Crees dejar que Dios obre en tu vida, pero no ves respuesta. Quieres hacer cosas grandes, pero no te detiene el no querer, sino el sentirte impotente; no te detiene el que tu no puedas, porque todo lo puedes en Cristo que te fortalece; no te detiene el que Dios no quiera, porque Dios siempre va a querer, siempre y cuando sea para establecer su reino. Cuando tu no tengas esa visión de querer engrandecer y establecer el Reino de Dios, será muy difícil poder dejar que Dios trabaje, o bien, poder realizar cosas grandes para él.

Pero, ¿qué es eso que no nos deja realizar lo que Dios quiere para nosotros? En el libro de Abdías nos recuerda sobre la historia contada en Génesis de dos hermanos llamados Jacob y Esaú, como bien sabemos, tuvieron una gran tensión por causa de sus problemas familiares al vender la primogenitura. Jacob fue muy bendecido por Dios porque así fue declarado desde la generación de Abraham. Al momento de avanzar el tiempo, el nombre de Jacob fue cambiado por Israel y el de Esaú por Edom.

Ya contada la base del libro de Abdías, vemos como llega una visión a él para acusar al pueblo de Edom. Este pueblo vivía en las alturas; en lo más alto de las montañas, pero también metafóricamente, porque se creían superiores, siempre tuvieron esa tensión contra el pueblo de Israel, siempre hubo envidia, burla, críticas, rechazo y a su vez, apoyaron a Babilonia para invadir a Israel. Abdías comienza a exhortarles diciendo que no debieron de realizar todas las cosas en contra del pueblo de Israel porque así como ellos hicieron se realizará contra ellos. Ahora bien, te hago otra pregunta, ¿en algún momento has sido como Edom, que por causa de la altivez te has burlado, has criticado, rechazado o deseado lo que otra persona tiene? Puede que respondas que no, porque usualmente no nos damos cuenta.

Edom en hebreo tiene las mismas letras que la palabra Adam que significa humano o humanidad, no puede ser casualidad que signifique esto, ya que nuestra humanidad no nos deja reconocer cuando estamos mal, nos pone a ver y hablar de otras personas porque en el fondo queremos lo que ellos tienen. Nuestra humanidad misma rechaza el hecho que otra persona crezca y nosotros no. Esto sucede cuando queremos mostrar “nuestra” gloria pero la Gloria es de Cristo.

Este libro no se termina diciendo como es que Edom va a ser destruída, si no que comienza a hablar sobre una esperanza, aquella esperanza que se nos brinda para poder cambiar y comenzar a dejar que Dios nos use, que nos moldee y que nos transforme.

Es momento de dejar nuestra altivez, orgullo, dejarnos de religiosidad y comenzar a humillarnos y que Dios haga su obra para poder engrandecer su reino. ¡Motívate! es hora de activarnos y crecer en nuestro ministerio reconociendo que de Él es la Gloria y de esa manera tu ministerio será Bendecido y de bendición para los demás.

“Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová” Abdías 1:21

 

 

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Arrogancia y traición

“El día que estando tu delante, llevan extraños cautivo su ejército,

y extraños entraban por sus puertas, y echaban suerte sobre Jerusalén,

tú también eras como uno de ellos.” Abdías 1:11

 

Este libro profético se escribió: (1) para revelar el intenso enojo de Dios con Edom por el regocijo en el sufrimiento de Judá, y (2) para proclamar la palabra del venidero juicio de Dios contra Edom. La rivalidad entre hermanos ocasiona siempre problemas serios entre los creyentes. En el caso de Jacob y Esaú esos problemas se extendieron a sus respectivos pueblos. En un momento de urgente necesidad, con los enemigos de Israel tocando las puertas de Jerusalén, los Edomitas estaban llamados a auxiliar a sus hermanos.

Pero en lugar de ayudar, Edom se convirtió en aliado de los enemigos de Israel y aun, colabora en saquear la ciudad de Jerusalén. Por su arrogancia, traición y falso orgullo Edom será cortado para siempre (v. 1:10).

Así como Israel ocupaba la ayuda de su hermano, actualmente hay hermanos nuestros que necesitan nuestro apoyo para restaurar sus vidas, ya sea física, emocional o espiritualmente. Edom rehusó tomar el papel correcto como hermano y sufrió un horrendo castigo por su decisión. ¿Cómo debemos reaccionar ante las tragedias de nuestros semejantes o ante las horas sombrías que atraviesan nuestros enemigos? ¿Qué piensa Dios cuando nos aprovechamos de las desgracias de los demás? Dios quiere que los que hemos recibido su ayuda y misericordia, mostremos misericordia a nuestros semejantes en cualquier momento de necesidad por la que estén pasando. Edom no reaccionó de la manera que Dios quería que lo hiciera, y en el año 70 d.C., desapareció para siempre. El orgullo y arrogancia son actitudes que Dios aborrece, y que si están en nosotros nos impiden mostrar compasión y misericordia a nuestros semejantes.

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Busca el bien y apártate del mal

“Busquen el bien y no el mal, y vivirán; así será verdad lo que ustedes dicen: que el Señor, el Dios todopoderoso, está con ustedes.” Amós 5:14

En el tiempo que Dios le dio al pueblo de Israel este mensaje a través del profeta Amós, les estaba haciendo una confrontación por su rebeldía e idolatría que estaban practicando en sus vidas; les hacía la recomendación de darle la espalda al pecado y tomar decisiones que los acercaran a la voluntad de Dios. Fue necesario que esta palabra les fuera proclamada por el profeta porque ellos solo querían escuchar lo que les convenía y los sacerdotes que estaban alrededor únicamente les decían lo que ellos querían oír.

Actualmente, en nuestra sociedad, en las iglesias y hasta en las familias ocurre lo mismo. Se escucha únicamente lo que se cree que es conveniente y se vuelve molesto e incómodo oír las consecuencias y resultados de hallarse en convivencia con el pecado. Dios, a través de su palabra, te confronta para que puedas conducirte en tu vida sin fingimiento y caretas que solo te acarrean mal. Cuando se toman decisiones incorrectas y no existe una búsqueda de Dios, pones en peligro tu vida. Proverbios 8:36 nos dice “pero apartarse de mí es poner la vida en peligro; ¡odiarme es amar la muerte!”

Sabemos que los tiempos son malos y el pecado acecha por todos lados; es el momento de establecer como prioridad agradar y hacer la voluntad de Dios y apartarnos del mal para tener vida. Su palabra nos recuerda en Romanos 12:9: “Ámense sinceramente unos a otros. Aborrezcan lo malo y apéguense a lo bueno”. Debemos ser congruentes en nuestro actuar, tener un buen testimonio de que Dios está con nosotros y dar el fruto que solo su Espíritu Santo puede reflejar en nuestra vida.

 

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