Obediencia

Prioridades equivocadas

En el libro de Malaquías podemos encontrar una nación que había caído en la mediocridad, apatía y desobediencia. No podemos dejar de mencionar que Dios ya había reedificado al pueblo de Israel, después de pasar cautivo setenta años en la nación de Babilonia, y podemos observar que una vez más cayeron en la comodidad y perdieron el rumbo. Una de las cosas que dejaron de hacer fue dar el diezmo.

A través de los años en el camino de Dios he visto como se enseña sobre la importancia de dar el 10 por ciento de lo que recibimos y que por ende Dios nos bendecirá. ¿Qué te falta para creer o confiar que así será? Dar a Dios lo que le corresponde debería de ser una prioridad (algo que se considera más importante que otra cosa) en nuestras vidas.

Déjame contarte que una de las áreas que no era prioridad en la vida de los israelitas era la del diezmo. A pesar de que se les había enseñado que el resultado de no dar como correspondía según la ley mosaica era que Dios mismo podía intervenir en el clima al grado de no haber buena cosecha. La frase “abriré las ventanas del cielo” se refiere a una lluvia tanto literal como figurativa.

¿Qué piensas acerca de esto? ¿Cuántas veces las cosas te salen mal y no era lo que habías planeado? Revisa tus prioridades, tal vez al hacerlo encuentres que no son las adecuadas. Al pueblo de Israel le estaba yendo muy mal por desobedecer el pacto mosaico. En el libro de Hageo tenemos otro ejemplo, el pueblo había dejado de hacer lo que se les había mandado y vivían cómodamente en sus hogares y les empezó a ir muy mal por tener las prioridades equivocadas, ¿tus prioridades son las correctas o son las equivocadas? ¡Cuidado! No sea que por causa de tu desobediencia todo te salga mal.

Jesucristo se dio así mismo por nosotros y su sacrificio debería ser la motivación más grande para establecer nuestras prioridades correctamente.

Read more

¡Reflexionen sobre su proceder!

“Reflexionen: ¿Queda todavía alguna semilla en el granero? ¿Todavía no producen nada la vid ni la higuera, ni el granado ni el olivo? ¡Pues a partir de hoy yo los bendeciré!”

 

Mientras leía el libro del profeta Hageo me preguntaba, ¿cuántos “hageos” se han levantado a nuestro alrededor dando palabra de ánimo a nuestra vida y, quizá, hemos ensordecido nuestros oídos para no escuchar palabra de Dios?.

 

Los “hageo” son aquellos que nos dicen “REFLEXIONA” , fíjate bien por donde vas, y pon atención a tu caminar. Son aquellos hombres o mujeres que nos hacen ver que el resultado de las malas decisiones y acciones, llegará a su tiempo, trayendo como resultado escasez, llanto, dolor y muerte. A la mayoría de la gente no le agrada escuchar este tipo de verdades, por lo que prefiere a quien le miente, y le ayuda a encontrar culpables para todo aquello que no le agrada.

 

El profeta Hageo había sido enviado a animar, pero también a confrontar al pueblo pues si había escasez y toda utilidad era echada en saco roto, era por su letargo espiritual. “Por eso, por culpa de ustedes, los cielos retuvieron el rocío y la tierra se negó a dar sus productos”, exclamó el profeta. El pueblo escuchó y cambió su proceder, por lo que vino palabra de bendición: “Reflexionen: ¿Queda todavía alguna semilla en el granero? ¿Todavía no producen nada la vid ni la higuera, ni el granado ni el olivo? ¡Pues a partir de hoy yo los bendeciré!”

 

Amiga, hermana: ¡Reflexiona sobre tu proceder! Haz un alto, valora tus acciones y considera el resultado de los mismos.

 

 

Read more

Reactivando nuestra relación con Dios

Sofonías 3:17

“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría”.

 

Hoy quiero compartir una reflexión positiva acerca de accionar nuestra relación con nuestro Señor ya que en estos tiempos las corrientes de esta época nos envuelven en hacer y pensar diferente; y vivimos de apariencia reflejando lo que no sentimos, poniendo nuestra confianza en nuestras fuerzas sin pensar en El, aun sabiendo que El es el que tiene el poder para nuestras situaciones.

 

Como en aquellos tiempos de Israel que el profeta Sofonías le profetizó al Rey Josías que vendría destrucción sobre el pueblo por tener un avivamiento de apariencia. El Rey no hacía lo correcto delante de Dios seguía en su vana manera de vivir. Dios no quiere que seamos así, El pide de nosotras una relación más íntima de tal forma que nos alejemos de lo que no conviene y nos apartamos de toda idolatría.

 

Idolatría no es solo adorar imágenes, sino todo lo que nos aleja de él. Pero nuestro Señor es tan bueno que siempre está ahí para nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida y llega a darnos ese bálsamo que necesitamos. Dios quiere que confiemos más en El, que dependamos más de Él; que sepamos que solo Él es nuestro proveedor; nuestro pronto auxilio en la tribulación y es cuando llega a mi ese texto de Sofonías 3:17 que nos habla que él está en medio de nosotros como poderoso salvador, con gozo y alegría, si nos allegamos a él en todo momento.

 

A veces es necesario salir de nuestra zona de confort para depender en El y ponernos en la brecha porque hasta aquí nos ha mantenido de pie mirando hacia el blanco que es Cristo.

 

Conclusión:

Tratemos de reactivarnos en fe en nuestra conducta ya que Él es fiel y perdonador pero también fuego consumidor.

Read more

La ira de Dios

¿Por qué Dios puede airarse con su pueblo?

El Cap.1 de Sofonías puede ayudarnos a entenderlo. Sofonías (‘‘escondido o protegido de Jehová’’) provenía del linaje del Rey Ezequías. Muchos estudiosos coinciden en que mencionar su genealogía le dio poder y autoridad para ser escuchado por el pueblo. Desarrolló su ministerio durante la primera parte del reinado del Rey Josías (640-609 A.C). Sofonías fue el último de los profetas en anunciar ¨el juicio de Dios¨ antes de la destrucción y el exilio del pueblo de Israel hacia Babilonia donde fue llevado cautivo.

 

En el mensaje de Dios por boca de Sofonías encontramos una sentencia muy clara:

¨Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová… raeré a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehovᨠ(1:2-3)

 

Después de la sentencia, Sofonías habla sobre los motivos por los cuales la ira de Dios vendría sobre su pueblo:

  • Idolatría. Continuaban adorando a otros dioses (Baal).
  • Sincretismo: A causa de la unión con otras culturas, habían mezclado prácticas culturales y religiosas, de tal forma que se subían a las azoteas y adoraban el sol, la luna, las estrellas y aún al Dios Moloc (al que se ofrecían niños en sacrificio).
  • Indiferencia al Dios verdadero: Habían dejado de invocar el nombre de Jehová en su vida diaria, ya no le buscaban ni le consultaban para pedir consejo.

 

CONCLUSIÓN: ¨El día de la ira de Jehovᨠes mencionado varias veces por Sofonías y tiene una semejanza con el final de todos los tiempos, en el cual Dios destruirá la tierra por su maldad y pecado. Por lo cual debemos analizar nuestra vida delante de Dios, alejarnos de cualquier práctica pagana, reconocer la soberanía de Dios y buscar su consejo diariamente.

Read more

Mas yo a Jehová miraré

 

El profeta Miqueas señaló valientemente los pecados del pueblo de Dios. Ellos ejercían el mal como un estilo de vida; la moral y la ética eran asuntos irrelevantes; la ausencia de valores daba lugar a abusos de todo tipo.

 

Vivimos en la actualidad situaciones semejantes. Nosotras, hijas de Dios que queremos agradarle, debemos poner a prueba todo lo que leemos, escuchamos y vemos. Vivimos en un tiempo de deterioro, ruina moral y espiritual. ¿En quién podemos confiar? ¿a quién podemos creer hoy en día? Analicemos los siguientes pasajes:

 

“Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá”. Miqueas 7:7 (RVR1960).

Aun en los rincones más oscuros de nuestra vida la luz de su amor penetra y traspasa las tinieblas más densas de nuestro dolor. Su luz nos libera de la oscuridad. Nuestra caída puede deberse a nuestros propios errores o a las decisiones ajenas; una familia disfuncional, un jefe opresivo, la traición de un amigo, enfermedad, deudas, etc.

 

“Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz”. Miqueas 7:8 (RVR1960).

Dios nos va a levantar para gloria suya y gozo nuestro. Su luz alumbrará la oscuridad donde fuimos a habitar. Soportaremos su disciplina porque pecamos; él juzgará, hará justicia. Nuestra actitud como sus hijas es someternos a su voluntad. Dios ha permitido que sucedan todas estas cosas, pero el aún está en control de todo. Sometámonos a Dios, confesemos nuestras faltas, hagamos cuentas claras con nuestro Dios, debemos solucionar todos los asuntos pendientes en nuestra relación con él.

 

Hemos pecado, tu mi hermana y yo, hemos pecado. ¿Hemos seguido los pasos de esta sociedad aparentemente próspera?, ¿aceptamos sus comodidades, y sonreímos ante la falta de integridad que existe en la vida pública?, ¿cerramos nuestros ojos a la inmoralidad que nos rodea? Entonces hemos pecado contra él.

Tenemos un gran reto, un ministerio de testimonio ante el mundo, somos mujeres al servicio de Dios. Él nos eligió.

 

“Para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas”. Isaías 42:7 (RVR1960).

Nuestra vida en esta tierra terminará, nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. El valor que tenemos es el espiritual, la naturaleza divina. El servicio es naturaleza y fruto de Dios.

 

“Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” Filipenses 2:7 (RVR1960).

Sirvamos porque tenemos a Dios. Que se vea el invisible en alguien visible: tú y yo.

Read more

La disciplina es necesaria

¿Que Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Miqueas 7:18

 

El libro de Miqueas relata un tiempo de juicio y sufrimiento; se podría decir que fue un tiempo donde Dios castiga a su pueblo por su infidelidad y pecados, pero también anuncia misericordia y restauración. “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” Hebreos 12:11.

 

Con seguridad todas hemos pasado por alguna clase de corrección de parte de Dios o quizá por parte de nuestras autoridades de la iglesia. Cuando somos disciplinas por Dios, al momento podría parecer muy fuerte la disciplina o una exageración o quizá el castigo pareciera reflejar la falta de amor de Dios por nosotras. La verdad es que cuando somos disciplinadas o castigadas por algún error o pecado, el amor de Dios no disminuye, todo lo contrario, porque nos ama nos corrige.

 

En el momento en que estamos pasando por la disciplina, Dios busca que lleguemos a un arrepentimiento genuino y la búsqueda de su perdón. Durante el proceso estamos siendo purificadas y seremos restauradas, no desechadas. En nuestro caminar cometeremos errores, nos equivocaremos, pecaremos contra Dios, pero El promete tener misericordia si aceptamos su corrección. Así que, mi querida hermana, si en este momento estás pasando por la corrección, mantente enfocada en su amor, arrepiéntete pronto, busca la misericordia de Dios para que llegue el perdón y tu restauración. Dios se deleita en brindar su misericordia, su enojo no dura por mucho tiempo, resiste y mantente fuerte durante el proceso.

Read more

¿A dónde huiremos de su presencia?

La presencia de Dios siempre está en nuestras vidas desde que le conocemos y aceptamos, él nos ha escogido porque vio algo especial en nosotros, de labios declaramos: ¡Úsame Señor!, pero cuando nos sentimos confiados en la mano de Dios y todo está a nuestro favor, nos olvidamos a que fuimos llamados, y como Jonás huimos de su presencia. Dejamos nuestra encomienda a los nuevos creyentes y al querer huir de su presencia, cometemos tantos errores y la gente que amamos también sufre las consecuencias. Las constantes tareas nos ahogan y muchas veces no tenemos la más mínima intención de obedecer a Dios; los quehaceres de la vida y los intereses propios nos hacen huir de su presencia, y cuando Dios nos llama, nos sentimos molestos y muchas veces exclamamos ¡YO NO TENGO TIEMPO!

Dios nos ama tanto que su mano poderosa nos corrige y nos hace reaccionar. No te avergüences de ser llamado hijo de Dios. Reconoce que te has equivocado. Aún es tiempo. Retoma el camino y cumple con la misión a la cual fuiste llamado.

Representemos a Dios en esta sociedad que cree que Él es un mito. Ora a Dios en medio de tu prueba con toda tu alma, declara bendiciones sobre los tuyos con voz firme y fuerte. Que los tuyos crean que Dios es real, atrévete a pagar el precio. Cada uno de nosotros tiene un camino que nadie puede ocupar. Dios está contigo.

Read more