Integridad

Que Dios sea el centro de tu vida

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?, Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:36

 

Ama a Dios con todo tu corazón. Todos desean ser felices, pero pocos están dispuestos a accionar para tener un corazón limpio. Amar a tu prójimo como a ti mismo te libera de un corazón lleno de impureza, ingratitud, incredulidad y malos pensamientos hacia los otros. Cambia esos malos pensamientos por buenos; pensamientos de agradecimiento, unidad, respeto, comprensión y busca cómo bendecir a los otros.

 

El alma es la parte espiritual de nuestro ser, lo que Dios espera. Aliméntala día a día con su palabra. Se dice que el alma es lo puro de nuestro ser y es lo que Dios reclama.

 

La mente son todos nuestros planes terrenales y ésta es limitada, las acciones de adoración brotan del alma, del corazón. La palabra dice que sólo los limpios de corazón le verán.

 

Tenemos como ejemplo a Ana, con su boca pedía al Señor un hijo, con un corazón lleno de amargura, pleito, revancha, etc., pero cuando comprendió que amaba a Dios y que él era el centro de su vida, entonces pidió un hijo con el alma, con amor y lo dedicó para el servicio de Dios, entonces él se lo concedió porque eran buenos esos planes. Siempre pide con un corazón limpio y él te responderá.

 

Si le dedicamos tiempo a Jesucristo, el será el centro de nuestras vidas. Día con día ten un devocional, una cita con el amado. Seleccione una hora del día, prepárese, encuentre un lugar donde pueda estar solo (reúna sus materiales: Biblia, cuaderno, lista de oración, pluma, música, etc.) y desarrolle un plan que incluya oración, estudio bíblico y el escribir sus pensamientos.

 

Dios desea ser tu primer amor; el centro de tu vida.

 

Read more

Meditando sobre vuestro caminar

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

Subid al monte, traer madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad,

y seré glorificado, ha dicho Jehová”.

Hageo 1:7-8

 

Después de 70 años de exilio, al pueblo de Dios se le permite regresar a su tierra natal. Y la primera orden que reciben al llegar es “Reconstruir el templo”. Una de las cosas por lo que esta reconstrucción no se lleva a cabo, es por la indiferencia del pueblo. En ese tiempo se hablaba de reparar el templo físico, pero hoy en día estamos siendo llamados a “Reconstruir nuestro templo”.

 

Dios nos está animando, motivando y exhortando a meditar en ello, a que reflexionemos en cómo está nuestro templo delante de él; a ser árboles bien plantados junto a corrientes de agua viva. A no permitir que las preocupaciones que tengamos nos mantengan inactivos en su obra, sino que tomemos fuerzas en Él. Nos está llamando a ser mujeres sabias y a poner en orden nuestras prioridades.

 

Hermana sube al monte y ve a su presencia a traer lo que tu templo esté necesitando. Y dile a tu Señor de lo que estás careciendo, porque en nuestra debilidad Él es glorificado.

Así ha dicho Jehová: ¡SUBE AL MONTE, SUBE AL MONTE! Si no tienes fuerzas, Él te dará las fuerzas que tú necesitas; si te sientes cansada, en El recibirás ese descanso que tú alma necesita; pero no te quedes allí dónde estás, avanza hermana, avanza.

 

Hace muchos años Dios ponía en mi mente “AVANZA” y no lo entendía porque según yo lo estaba haciendo, y entonces le pregunté, dime cómo Señor, y en visión me mostraba cómo avanzar y veía a muchos soldados en un combate de guerra, luchando, peleando una batalla. Hermana para avanzar en su camino, necesitas tomar toda la armadura de Dioscomo dice su palabra.  “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. Efesios 6:13.

 

Recuerda que todos los días es como si estuvieras en una batalla, que no terminará hasta que lleguemos a su presencia asidas siempre de su mano.

 

Mi mayor deseo es que Dios bendiga tu caminar hoy y siempre.

Read more

Reconstruye tu casa

“En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?. Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis”.

Hageo 2:1-5

 

En esta palabra el profeta les recuerda como era su casa antes y habiendo pasado 15 años, el deseaba que terminaran de reconstruir su casa. Hageo los anima a que cambien la actitud; que miraran y reaccionaran para poder continuar, porque todos estaban tan afanados en sus quehaceres que no daban importancia a la reconstrucción.

 

Hageo le recuerda al pueblo la palabra: “cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos”. Hermana, esta palabra es para nosotras hoy. Es urgente que las ruinas en las que se encuentran muchas de las casas de nuestros hermanos en la fe y aun nuestras propias casas, sean reconstruidas. Muchos no se dan cuenta pues viven afanados por buscar la añadidura, de modo que no alcanzan nunca porque, si buscan primero la añadidura, se alejan más y más de Dios. Pero yo te digo hoy: “despierta”, reconstruye tu casa y ten ánimo. Cuando tu comiences a trabajar te preguntarán “¿cómo le hiciste?” y les darás testimonio y muchos te seguirán y serás bendición.

 

¡Reconstruye tu casa!

Por: Mirna Navarro

Read more

Reactivando nuestra relación con Dios

Sofonías 3:17

“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría”.

 

Hoy quiero compartir una reflexión positiva acerca de accionar nuestra relación con nuestro Señor ya que en estos tiempos las corrientes de esta época nos envuelven en hacer y pensar diferente; y vivimos de apariencia reflejando lo que no sentimos, poniendo nuestra confianza en nuestras fuerzas sin pensar en El, aun sabiendo que El es el que tiene el poder para nuestras situaciones.

 

Como en aquellos tiempos de Israel que el profeta Sofonías le profetizó al Rey Josías que vendría destrucción sobre el pueblo por tener un avivamiento de apariencia. El Rey no hacía lo correcto delante de Dios seguía en su vana manera de vivir. Dios no quiere que seamos así, El pide de nosotras una relación más íntima de tal forma que nos alejemos de lo que no conviene y nos apartamos de toda idolatría.

 

Idolatría no es solo adorar imágenes, sino todo lo que nos aleja de él. Pero nuestro Señor es tan bueno que siempre está ahí para nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida y llega a darnos ese bálsamo que necesitamos. Dios quiere que confiemos más en El, que dependamos más de Él; que sepamos que solo Él es nuestro proveedor; nuestro pronto auxilio en la tribulación y es cuando llega a mi ese texto de Sofonías 3:17 que nos habla que él está en medio de nosotros como poderoso salvador, con gozo y alegría, si nos allegamos a él en todo momento.

 

A veces es necesario salir de nuestra zona de confort para depender en El y ponernos en la brecha porque hasta aquí nos ha mantenido de pie mirando hacia el blanco que es Cristo.

 

Conclusión:

Tratemos de reactivarnos en fe en nuestra conducta ya que Él es fiel y perdonador pero también fuego consumidor.

Read more

Nadie se escapa de Dios

Asiria era un pueblo malvado y constituía una amenaza para el pueblo de Dios, los asirios eran brutalmente crueles condujeron sus guerras con una ferocidad asombrosa, desarraigaron poblaciones enteras como política estatal y las deportaron a otras partes de su imperio. Los líderes de las ciudades conquistadas fueron torturados y mutilados horripilantemente antes de ser ejecutados. Dios les dio la oportunidad de cambiar y lo hicieron pero de manera temporal, es decir, regresaron a su antigua maldad; y cuenta la historia que la brutalidad alcanzó su punto máximo bajo Asurbanipal, el último gobernador del imperio Asirio. Una dinámica muy parecida a la de nuestros tiempos, donde también somos víctimas de la violencia, apatía, abuso del poder y viene a nuestra mente la duda. Dios, ¿me has desamparado?, nos preguntamos, y llega esa sensación de estar solo y que Dios nos ha olvidado.

Quiero reforzar en ti, porque ya lo sabes y ya lo has experimentado, pero hay desiertos que nos hacen dudar y ocupamos una palabra de aliento que nos refuerce y que nos recuerde que no estamos solos; que Dios no pierde detalle de nuestra vida, de lo que nos sucede, de los que nos hacen bien y los que nos hacen mal.

Déjame recordarte que nada escapa del ojo de Dios. No se le escapó nada de lo que los Asirios hicieron en su tiempo, los hizo pagar por su maldad. Así hará con tus enemigos, con aquel que te hace daño. Dios es amable y les dará la oportunidad de arrepentirse pero también es severo cuando tiene que serlo.

El profeta Nahúm nos lo recuerda; Dios no solo fue tardo para la ira y un refugio para aquellos que confiaron en él, sino que también fue alguien que no tuvo por inocente al culpable.

Recuerda que el que se deja advertir y salvar será redimido, pero el que no se deja advertir será castigado.

 

Read more

¡Hagamos la diferencia!

“Oh mujer, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti:

solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” PAR Miqueas 6:8

 

En los tiempos del profeta Miqueas los dirigentes del pueblo de Israel oprimían cruelmente a los débiles. La equidad social se extinguía con rapidez. Los que estaban para impartir justicia (Levítico 19) estaban despojando del bienestar a los que no podían defenderse. En lo escondido hacían maldades sin temor a Dios. La corrupción flotaba en el aire.

 

¿Acaso no estamos viendo el mismo ambiente alrededor? La injusticia, la dureza y la soberbia que reinaban en el pueblo de Israel se asemeja a la situación actual. La humanidad es tan predecible. El mal que padecía Israel hace más de dos mil quinientos años, es el mismo mal que padecemos hoy. Así como el pueblo adoptó las costumbres paganas de los pueblos que los rodeaban, nosotros también estamos mimetizando. Es decir, en lo colectivo, estamos adoptando la apariencia del mundo, de los que no conocen al único y verdadero Dios.

 

Ahora tú tienes en tus manos la oportunidad de marcar la diferencia, sea que dirijas una compañía, un ministerio o un hogar. Hay alguien bajo tu cuidado. Y, ¿qué pide Dios de ti en favor de aquellos?

  1. Hacer justicia. Hacer lo correcto. Recuerda que la justicia de Dios es hacer con otros lo que Él ha hecho contigo.
  2. Amar misericordia. Tener compasión, perdonar y bendecir.
  3. Humillarte. Ser sumisa a Dios; seguir fielmente sus instrucciones.

 

¿Pueden estas instrucciones hacer la diferencia? Miqueas profetizó sobre los que permanezcan fieles: no tendrán que depender de un hombre, ni tener sus esperanzas en ningún ser humano. De ellos, Dios levantará una nación poderosa. El Señor reinará sobre ellos para siempre (Miqueas 4:7, 5:7).

 

¡Hagamos lo que Dios pide de nosotras y hagamos la diferencia!

Read more

Busca el bien y apártate del mal

“Busquen el bien y no el mal, y vivirán; así será verdad lo que ustedes dicen: que el Señor, el Dios todopoderoso, está con ustedes.” Amós 5:14

En el tiempo que Dios le dio al pueblo de Israel este mensaje a través del profeta Amós, les estaba haciendo una confrontación por su rebeldía e idolatría que estaban practicando en sus vidas; les hacía la recomendación de darle la espalda al pecado y tomar decisiones que los acercaran a la voluntad de Dios. Fue necesario que esta palabra les fuera proclamada por el profeta porque ellos solo querían escuchar lo que les convenía y los sacerdotes que estaban alrededor únicamente les decían lo que ellos querían oír.

Actualmente, en nuestra sociedad, en las iglesias y hasta en las familias ocurre lo mismo. Se escucha únicamente lo que se cree que es conveniente y se vuelve molesto e incómodo oír las consecuencias y resultados de hallarse en convivencia con el pecado. Dios, a través de su palabra, te confronta para que puedas conducirte en tu vida sin fingimiento y caretas que solo te acarrean mal. Cuando se toman decisiones incorrectas y no existe una búsqueda de Dios, pones en peligro tu vida. Proverbios 8:36 nos dice “pero apartarse de mí es poner la vida en peligro; ¡odiarme es amar la muerte!”

Sabemos que los tiempos son malos y el pecado acecha por todos lados; es el momento de establecer como prioridad agradar y hacer la voluntad de Dios y apartarnos del mal para tener vida. Su palabra nos recuerda en Romanos 12:9: “Ámense sinceramente unos a otros. Aborrezcan lo malo y apéguense a lo bueno”. Debemos ser congruentes en nuestro actuar, tener un buen testimonio de que Dios está con nosotros y dar el fruto que solo su Espíritu Santo puede reflejar en nuestra vida.

 

Read more

Prepárate

“Por eso, Israel, voy a hacer lo mismo contigo; y porque voy a hacerlo, ¡prepárate para encontrarte con tu Dios!” Amós 4:12

En tiempos del profeta Amós, el pueblo de Dios estaba dividido en dos reinos, al norte Israel, con Jeroboam II como rey; y al sur Judá, con Uzías como rey. Aún cuando el profeta procedía del reino del sur, sus profecías eran dirigidas principalmente al reino del norte (Israel) y a las ciudades vecinas.

Amós anunciaba palabra de Dios y denunciaba en contra de aquellos hombres y mujeres que se enriquecían a través de la violencia y la explotación de los mas débiles (8:4); por lo que su predicación se centraba en señalar, criticar y condenar la injusticia social que practicaban.

Este mensaje que encontramos en el capitulo 4 del libro de Amós, viene a ser una demanda dirigida a las mujeres de Samaria. Les condena porque abusando de su poder y su posición, influían en sus esposos incitándoles a la injusticia y al señorío. Por lo que el Señor les demanda arrepentimiento.

¿Cómo les llamo la atención?

verso 6:          les había hecho pasar hambre

verso 7 y 8:    retuvo la lluvia

verso 9:          castigó con plagas y sequía

verso 10:        envió muerte en las familias

 

Con todo esto, el pueblo no se volvió ni se arrepintió. Por lo cual, les advierte con estas palabras: “¡prepárate para encontrarte con tu Dios”. No hablando de un encuentro amistoso sino con el creador mismo donde la justa ira de Dios caería sobre ellos. ¡Qué tremendo!

Se ha levantado una generación parecida a estas mujeres, quienes haciendo caso omiso al llamado de arrepentimiento, obra en injusticia e influye en otros para pecar; una generación cuyo Dios es el poder y cuya gloria es la apariencia. Conocen de Dios pero no conocen sus caminos pues solo aparentan piedad. Dios hace un llamado hoy. El sigue hablando. Por lo tanto, es tiempo de dejar las apariencias; tiempo de volverse a Dios. El nos sigue advirtiendo: “Prepárate mujer, para tu encuentro con tu Dios”.

Read more

Yo andaré en sus caminos

“Quien es sabio, que entienda estas cosas; quien es prudente, que las comprenda. Porque rectos son los caminos del SEÑOR, y los justos andarán por ellos; pero los transgresores tropezarán en ellos”.

Oseas 14:9

 

La fecha aproximada de la actividad profética de Oseas fue en el año 750 a. C. Su tarea como profeta consistía en proclamar y predecir, y desde luego, estas tareas llevaban la propia personalidad del profeta. Oseas fue contemporáneo de Isaías y de Miqueas, quienes profetizaban en el reino del sur, mientras que Oseas lo hizo en el reino de Israel.

 

Su vida conyugal vino a ser mensaje vivo para su pueblo pues Oseas nos habla del amor de Dios; un amor eterno el cual a pesar de la rebelión de su pueblo escogido, sigue reprendiendo pero a la vez consolando, dando ánimo, y buscando intensamente que se arrepientan y vuelvan a sus caminos.

 

A través de sus proclamaciones, Oseas provoca al pueblo de Israel a reconocer su pecado, arrepentirse y a regresar a los caminos del Señor; por lo cual termina su mensaje advirtiendo: “Quien es sabio, que entienda estas cosas; quien es prudente, que las comprenda. Porque rectos son los caminos del SEÑOR, y los justos andarán por ellos; pero los transgresores tropezarán en ellos”. En otras palabras, quien ande por los caminos rectos del Señor es el sabio y prudente, pero al malvado y al desobediente le serán tropiezo.

 

Porque mientras para unos el mensaje de salvación es vida, para otros es locura, así como el mismo sol ablanda la cera y endurece el barro. Está en nosotros el decidir si retomamos sus caminos, o tropezamos en ellos.

 

Nuestra oración es que cada día tomemos la decisión de caminar por ellos. Que reconozcamos y adoremos al Dios que con amor eterno nos ha amado y nos sigue atrayendo a el “con cuerdas humanas; con cuerdas de amor”, tal y como declarara el profeta.

 

 

Read more

Prosperidad VS Provisión divina

“¡No cantes victoria, Israel! ¡No imites a esos pueblos que saltan de alegría!

Te has apartado de Dios; has adorado a dioses falsos.

Has sido infiel a tu Dios, porque al ver tus cosechas

diste gracias a dioses falsos”.

Oseas 9:1 TLA.

El libro de Oseas, nos relata la infidelidad de su esposa como un símbolo de la infidelidad del Pueblo de Israel. Dios le había indicado a Oseas que hablara al pueblo y le hiciera saber de su enojo e indignación ante su actitud de pecado y del castigo que vendría sobre ellos si continuaban siendo infieles, más ellos cerraron sus oídos, y no atendieron al llamado de atención de parte de Dios.

El pueblo de Israel era eminentemente agrícola, y la bendición en sus cosechas, parecía ser un indicativo para ellos de que todo estaba bien en su nación, no obstante, fueron en pos de dioses falsos y les atribuyeron el éxito de sus cosechas. No querían reconocer su desvío y no se daban cuenta que detrás de esa aparente prosperidad, estaba su verdadera condición espiritual; que Dios les abandonaría y volverían a vivir el cautiverio de Egipto, como ya se los había profetizado Oseas.

                                       

Cuantas veces en la búsqueda de nuestros objetivos y propósitos de vida, podemos caer en la condición de pecado como el pueblo de Israel, que llenando nuestro corazón de soberbia creamos que la prosperidad que hemos logrado, es el resultado de nuestro esfuerzo y dedicación, olvidándonos de agradecer por la provisión divina. 

Estemos atentos para no desviar nuestra atención de los propósitos de Dios y reconozcámosle en todos nuestros caminos reconociendo que si algo somos, que si algo hemos logrado, es por su misericordia.

Read more