EMOCIONAL

Unida a su gozo

“El Señor está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. Sofonías 3:17.

¡Magnífica palabra! Sin duda las mejores estrategias de cómo vivir en gozo es la palabra de Dios, que es nuestro mejor manual de instrucciones.

Uno de mis versos favoritos de este libro ¡Dios en medio de su pueblo con toda la majestad de su poder! Su presencia es suficiente para inundarnos de paz y de esperanza. Esto nos trae gozo. En nuestro Dios se ocultan tesoros de infinito poder; Él mora en nosotros; por tanto, podemos convivir con él con cantos de alegría. Su amor nos enseña que le podemos expresar cantos y tantas cosas en ellos!

No sólo gozamos de su presencia, sino que Él está continuamente ocupado en el trabajo de nuestra salvación: «Él salvará». Siempre está salvando; y el se goza por ello, ahí radica su gozo. Por eso lo llamamos Salvador; tal es el significado del nombre de Jesús. No temamos ningún peligro, porque poderoso es para salvar. Más aún, siempre permanece el mismo: ama, persevera en el amor y no dejará de amar. Me pregunto hoy ¿de cuántas cosas me salva cada día? Me gusta hacer conciencia de ello, darme cuenta y gozarme por lo que hace y agrandar la lista de las tantas cosas que tengo para agradecerle!

Me encanta la parte que dice, “Callará de amor” es mi parte favorita del verso. Me pone a pensar en cuántas veces Dios ha estado callado conmigo por amor a mi, por amor al proceso que tengo que pasar, por amor al propósito y destino que él me ha diseñado para alcanzar. Me asombro y me uno más a él y a su pensamiento. Esto me lleva a pensar solo en las cosas de bien que él tiene para mi. Me hace vivir contenta en mi vivir diario. Su amor, su gozo muchas veces me lo manifiesta con un silencio y eso me da fuerza. Cuando el guarda silencio, yo lo alabo, dignifico su poderío y majestad como dice este texto. Su palabra es profunda. Entre más profunda mi adoración a él, más profundo es mi gozo. Mi gozo a causa de la eternidad de su fuente inagotable. En este amor Dios se goza y encuentra materia para que el mismo quiera cantarnos. ¡Esto es admirable! Después de haber acabado la creación, no cantó literalmente, pero si dijo «que todo era bueno»; pero, llevada a cabo la redención, el universo entero sintió tanto gozo, que no podía ser expresado sino por un canto de gozo y de victoria.

¡Piensa en esto, y llénate de asombro! Dios canta para nosotros. De nosotros hace el objeto de su amor, de su gozo, de su descanso y de su canto. ¡Hoy, me uno a su gozo! 

La clave del gozo radica en el amor, esa es la más grande verdad de Dios. No tenemos a un Dios triste ni enojado ni amargado. El se goza en y por nosotros, por el simple hecho de que nos ama con amor eterno. No dependiendo de lo que hagamos o dejemos de hacer. Convivir con él nos hace el día mas ligero y nos ayuda a no enojarnos ni entristecernos, a tomar las cosas de la mejor manera. Su amor perdura para siempre, su AMOR en nosotros es igual a gozo. Por eso Gálatas 5:22-23 habla del fruto del espíritu santo que es el amor, vienen nueve y entre ellos el gozo. Así que, el vivir constantemente en su presencia, el convivir con Dios y su presencia, el disfrutar de su palabra erradica cualquier causa que me quiera hacer sentir triste o enojada y me ayuda a resolver las situaciones difíciles a las que me enfrento cada día. Ahora entiendo más porque la palabra de Dios dice: “El gozo del Señor es mi fuerza”. (Nehemías 8:10 y Salmos 118)  Hoy me gozo y fortalezco en su presencia.

¡Oh, Señor, por tu infinito amor, enséñanos a amarte, enséñanos a regocijarnos junto contigo cada día de nuestra vida! Amén.

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El secreto del contentamiento

“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Se vivir humildemente, y se tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.    Fil. 4:11-12 (RV6O)

            Las personas que no han experimentado el contentamiento como una virtud transmitida por el Espíritu Santo carecen de herramientas espirituales para enfrentar los problemas. La falta de contentamiento se demuestra en la insatisfacción, avaricia, desconfianza, intranquilidad, codicia, quejas, lamentos, reclamos contra Dios. Se duerme poco y se piensa mucho, se olvida lo esencial, no piensa en los demás y no está tranquilo en ningún lugar.

Socialmente nuestro descontento se refleja por ejemplo, en el alto índice de movilidad, rara vez las personas permanecen en la misma dirección por más de cinco años, nos movemos en la búsqueda de una mejor casa, un mejor trabajo, un lugar mejor para vivir y criar a nuestra familia o retirarse. Algunos de los movimientos son producto de la necesidad de mejores empleos, pero algunos de ellos son alimentados por el descontento, creyendo que estaremos mejor si buscamos más allá.

Contentamientoviene de una palabra griega autarkeia  que significa autosuficiente e independiente.  Desde una perspectiva bíblica es: “Una satisfacción interior que no exige cambios en circunstancias externas”.  Contentamiento no significa resignarse a quedarse donde uno está ubicado en cada una de las áreas de nuestras vidas. 

Es necesario enfatizar que el contentamiento es una actitud hacia la vida. Es conocer cuál es el plan de Dios para mí y donde estoy ubicado con respecto a este plan.

El contentamiento es un estado de vida espiritual que se aprende, se desarrolla y se alcanza por medio de un proceso de madurez espiritual.  No es solo tener  conocimiento de la vida y de las cosas sino de tener una experiencia personal con Dios.  Dios quiere que enfrentemos la vida con gozo y confianza  aunque las circunstancias sean variables.

Contentamiento o Codicia

Las personas que no cultivan el contentamiento se vuelven codiciosas. Cuando no son agradecidas con lo que tienen, anhelan lo que no deberían tener. El malvado Rey Acab tenía muchas viñas, pero comenzó a codiciar la que le pertenecía a Nabot y quiso comprársela, al negarle Nabot su viña el Rey se puso furioso. No contento con lo mucho que poseía, comenzó a protestar por no poder tener la viña de Nabot. (1R 21:1-4).

El contentamiento es una fuerza poderosa y la falta de este puede ser peligrosa.

La necesidad del contentamiento

El contentamiento del que habla la Biblia, tiene su base en Dios, en la relación perfecta con el Espíritu Santo, en la medida en que obedecemos su palabra y le creemos de tal manera, y  que sin dudar creo lo que me dice a través de palabra.

Por lo tanto el verdadero contentamiento no depende de lo que nos falta; sino de una profunda intimidad con Dios, completamente unidos a ÉL. (Jn.15:5,8; Fil.4:13 TLA)

Pablo lo veía así en “Por supuesto, la religión cristiana hace que nuestra vida sea mucho mejor, pero sólo cuando uno está contento con lo que tiene”. 1Tim. 6:6 TLA.  Piedad no solamente como una religiosidad, sino como una vida en el temor hacia Dios. Pero piedad sin contentamiento es simple religiosidad y piedad acompañada de contentamiento es el estado de satisfacción en Dios que le agrada a Él y que nos da alegría en cada circunstancia de la vida.  De manera que igual que el apóstol Pablo pueda decir “sé vivir en escases y sé vivir en abundancia”. Dios ha prometido darnos todo lo que realmente necesitamos, no prometió darnos lo que queremos, pero si prometió suplir nuestras necesidades.

En conclusión, un hombre llamado Agur oró a Dios diciendo: “Primero ayúdame a no mentir jamás. Segundo ¡No me des pobreza ni riquezas! Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades. Porque si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el Señor?» Y si soy demasiado pobre, podría  robar y  así ofender el santo nombre de  Dios”. Prov. 30:8-9. NTV

La mayoría de las personas hoy quieren evitar la pobreza (aunque no por las razones dadas por Agur), pero ¿Quién en estos  tiempos de materialismo, ora para evitar las riquezas?  Muchos en la actualidad ni siquiera ven, que las riquezas tienen el potencial de ser una trampa  y el origen de su ruina. “La sabiduría protege, y el dinero también, pero la sabiduría nos permite llegar a viejos.” Ec. 7:12 TLA

Para la mayoría de las personas, la sensación de bienestar se produce cuando sus circunstancias son las que ellas quieren, pero no era así con Pablo. Él aprendió a estar contento en todas las circunstancias, buenas o no tan buenas porque estando en Cristo confiamos en sus promesas.

Deseo con todo mi corazón que tu circunstancia, cualquiera que sea, por muy adversa que sea, no robe el gozo que solo Dios puede darte, sino aprender de cada una de ellas porque tienen una gran enseñanza para nuestras vidas.

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Una fe restaurada

“Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.” Habacuc 1:5

Querida lectora, al igual que Habacuc, he padecido dolor y no solo eso, he visto a mis seres amados padecerlo. Quizá tú también te encuentres sufriendo, cuestionando a Dios el por qué.

De igual manera, el profeta se encontraba al borde de la desesperación, cuando exclama: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?  En su cuestionamiento, Habacuc, más que conocer el porqué de la lamentable situación en la que se encontraba Israel, él estaba pidiendo una respuesta a su súplica.

En su amor, el Señor le contesta que las cosas que planea hacer no ocurrirán tan pronto, pero que con toda seguridad ocurrirán, que aunque piense que se demoran en cumplir, no se desespere, porque todo acontecerá en el día que ha señalado. Que no se preocupe por los babilonios que son malvados, que el justo vivirá porque confía en Dios.

Entonces la actitud del profeta es otra, alaba y su fe se reactiva de una manera sorprendente, al grado de poder exclamar en un ambiente de tanta destrucción: “aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y no haya vacas en los corrales con todo ¡yo me alegraré en Jehová!.”

Amiga, quizá el padecimiento ha sido largo, tal vez no tengamos claro lo que está sucediendo, pero lo que si necesitamos tener bien definida es nuestra Fe, de tal modo que igual que Habacuc tu y yo podamos afirmar: “Jehová es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de cierva, Y en mis alturas me hace andar.”

 

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

1 ¿Soy capaz de reconocer que ante todo proceso de adversidad, Dios tiene un propósito bueno para mi vida?

2 ¿Cuándo estoy ante una situación difícil, he sido agradecida con Dios?

3 ¿Cuál es mi actitud ante una desgracia?

4 ¿Me desanimo fácilmente ante un infortunio?

5 ¿Qué pasa con mi Fe ante un conflicto?

 

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¿A dónde huiremos de su presencia?

La presencia de Dios siempre está en nuestras vidas desde que le conocemos y aceptamos, él nos ha escogido porque vio algo especial en nosotros, de labios declaramos: ¡Úsame Señor!, pero cuando nos sentimos confiados en la mano de Dios y todo está a nuestro favor, nos olvidamos a que fuimos llamados, y como Jonás huimos de su presencia. Dejamos nuestra encomienda a los nuevos creyentes y al querer huir de su presencia, cometemos tantos errores y la gente que amamos también sufre las consecuencias. Las constantes tareas nos ahogan y muchas veces no tenemos la más mínima intención de obedecer a Dios; los quehaceres de la vida y los intereses propios nos hacen huir de su presencia, y cuando Dios nos llama, nos sentimos molestos y muchas veces exclamamos ¡YO NO TENGO TIEMPO!

Dios nos ama tanto que su mano poderosa nos corrige y nos hace reaccionar. No te avergüences de ser llamado hijo de Dios. Reconoce que te has equivocado. Aún es tiempo. Retoma el camino y cumple con la misión a la cual fuiste llamado.

Representemos a Dios en esta sociedad que cree que Él es un mito. Ora a Dios en medio de tu prueba con toda tu alma, declara bendiciones sobre los tuyos con voz firme y fuerte. Que los tuyos crean que Dios es real, atrévete a pagar el precio. Cada uno de nosotros tiene un camino que nadie puede ocupar. Dios está contigo.

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La respuesta de Dios

“No temas, pueblo mío, alégrate y regocíjate, pues el Señor hará cosas extraordinarias para protegerte.” (Joel 2:21 NBV)

 

Mi corazón ha anhelado que se cumpla el tiempo perfecto en el cual recibiré respuesta de Dios; inclusive he imaginado diferentes escenarios de cómo será recibir su contestación. Ha sido larga la espera. Las circunstancias siempre se han tornado adversas, ha habido días de obscuridad y sombra; de tristezas y dolor. Los problemas me han atacado con furia y saña.

Querida lectora, en mi caminar con el Señor, he tenido diferentes pruebas que han tocado lo que más he amado (desde la pérdida de un empleo, propiedades, estabilidad económica, hasta la muerte de mi anhelada hija y la estabilidad de mi matrimonio). Mi proceso ha sido largo y difícil, desde que comenzó, supe que mi amor, devoción y fe al Señor estaban siendo probadas. Llegó la tentación, el desánimo, la depresión y otras cosas más a golpear mi Fe, todas causaban dolor, pero me determiné a servirle y “Creerle a Dios”.

Al día de hoy que les escribo, mi realidad presente dista por mucho de ver una solución cercana a las dificultades, aún no ha llegado la respuesta. ¡Pero estoy segura que la hay! Mi padre celestial ya la preparó para mí. Su palabra dice: “Una vez más vendrán las lluvias de otoño, además de las de primavera, siempre en la cantidad y en los tiempos oportunos”. (Joel 2:24 NVI)

Si usted también se encuentra en esta difícil espera, la invito a que juntas nos emocionemos y empecemos a dar gracias al Señor por lo que El traerá a nuestra vida. Sus respuestas siempre son perfectas, de paz y grandes bendiciones.

Amada hermana, ¿Cuál va a ser tu actitud mientras esperas tu respuesta? Otra vez te escribo: ¡EMOCIÓNATE!

La respuesta de Dios llegará, alégrate y regocíjate, pues el Señor hará cosas extraordinarias.

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La misericordia de Jehová

“Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón… porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia…” Joel 2:12-13

 

Creo estarán de acuerdo conmigo al decir que la misericordia de Dios es la que nos sostiene diariamente. Su misericordia es grande. Nuestro Dios es bueno que aun con nuestras fallas y pecados, nos brinda su misericordia y perdón.

 

Lamentablemente nuestra naturaleza humana está en total desacuerdo con la espiritual. Como dice Pablo en Romanos 7.19: “Porque no hago el bien que quiero, si no el mal que no quiero, eso hago.” Tratamos de vivir en acuerdo con sus mandamientos y estatutos, de honrarle con nuestra vida, pero no somos perfectas y la realidad es que le fallamos y puede ser muy frustrante y desgarrador al enfrentarnos a nosotras mismas cuando lo hacemos.

 

El desánimo, la culpa, desilusión de nosotras mismas, el dolor de haberle fallado, el acusador que viene a susurrar a nuestros oídos, todo se acumula y podemos pensar en que no somos dignas o lo suficiente para ser perdonadas. Pero cuando nos aferramos a esa misericordia que ha sido desde el principio de los tiempos; cuando decidimos rasgar nuestro corazón como Dios lo da a conocer por medio del profeta Joel y pedir perdón una vez más. Con un verdadero arrepentimiento que cause el quebrantamiento, cuando decidimos volver a levantarnos, Dios promete saciarnos de grandes bendiciones. “Y Jehová, solícito por ti, te perdonará, (v.18) y te llenará de grandes bendiciones. (v.19-27)

 

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Determinada a vivir en plenitud

Cada vez que leo el libro de Daniel me pregunto: ¿Cómo le hicieron él y sus amigos para sobrellevar el cambio tan drástico que sufrieron? Daniel era parte de una joven aristocracia en la antigua Judea antes del exilio, provenía del linaje de David, una línea real. Vivió una vida aventajada recibiendo una buena educación pero de repente todo cambió; el rey Nabucodonosor invadió Judea y capturó a la joven aristocracia de mente brillante y bien educada. Las escrituras nos muestran que el rey mandó al jefe de sus oficiales que le llevara de los Israelitas algunos miembros de la familia real y de los nobles que fueran jóvenes y que no tuvieran defecto alguno, con habilidades intelectuales y espirituales. Quiero hacer un paréntesis para mencionar que la palabra joven en hebreo significaba “niños” por lo tanto Daniel era de muy corta edad, tal vez un adolescente, cuando fue llevado a Babilonia, y de repente fue confrontado por extraños que controlaban su vida y le enseñaban otra lengua, lo separaron de su familia, cultura etc. ¿Cómo reaccionaría usted? ¿Con coraje, ira, desesperación, depresión? No dudo que Daniel experimentó estas emociones y tal vez sacudieron su espíritu, pudo haber pasado su vida lamentando su situación y pudo haberse alejado de Dios, sin embargo tomó la determinación de vivir una vida justa, se propuso en su corazón no contaminarse.  El tomó la decisión.  Y tú, ¿ya tomaste la tuya?

Vivir en plenitud es una decisión. Sonreír, amar, ser amable y bondadosa es una decisión. No es un rasgo de personalidad, es una decisión. Proponte en tu corazón a no contaminarte. También Daniel sufrió, y hubo personas envidiosas que conspiraron contra El para matarlo, pero tomó la mejor decisión; seguir los caminos de Dios cuidando siempre el corazón.

Vive, no sobrevivas. Te invito a que te determines a vivir en plenitud. Brilla en medio de las dificultades.

Bendiciones abundantes.

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¡Dios siempre tiene el control!

Seguramente alguna vez le has pedido paciencia al Señor, pero pareciera que la prueba es interminable, y comenzamos a cuestionar a Dios. La paciencia es la capacidad de sufrir y tolerar desgracias, adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza, sin quejarse ni rebelarse.   

Ten paciencia, Dios te está capacitando para recibir lo que El tiene para entregarte. Muchas veces los problemas nos agobian, “mi hijo está enfermo” “el refrigerador se descompuso” “ se acabó el gas” “la lavadora ya no funciona”, y así seguimos pensando en una preocupación tras otra. Esto puede afectar negativamente la salud física y mental, produciendo insomnio, ansiedad, úlceras, migraña, presión alta, agotamiento y muchas enfermedades más.

¿Alguna vez te has preguntado si realmente vale la pena gastarnos en pensar una y otra vez en el mismo problema? Te recomiendo que hagas una lista de “cosas que puedo controlar” y “cosas que no puedo controlar”.

Dios tiene el control sobre nuestra vida si confiamos y somos pacientes. Yo he encontrado refugio en esta frase que en cada oración declaro:  “Dios mío tu voluntad es perfecta, enséñame a aceptarla”, porque ¿qué padre querría algo malo para sus hijos? Tengo fe que el opera a nuestro favor.  Entrega tus cargas a Dios con fe y él te sorprenderá.

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” Mateo 6:25-26

Recuerda:  “Somos valiosas y amadas”.

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Dios dice: No temas, yo estoy contigo

El otro día una de las jóvenes de mi congregación me pregunto: ¿Hermana por qué los cristianos pasamos por tantas pruebas? Como un rayo de luz en mi mente, el Señor me mostró la gente que vive sin creer en Dios, “gente del mundo” quien también pasa por pruebas, pero nosotros creemos que tenemos a un Dios todo poderoso y que esperamos la respuesta en él, y cuando esta respuesta no llega pronto, nos sentimos tristes, frustrados, faltos de fe y culpamos a Dios de nuestra situación. La gente que vive sin Dios no tiene a quien acudir o a quien culpar, por lo que reconocen que han tomado decisiones erróneas.

Nos sentimos solos y tenemos temor porque dudamos de Dios. En las escrituras “la Biblia”, hay tantas promesas para nuestra vida, solo es cuestión de apropiarnos de ellas.

Aquí te dejo tres versículos, aprópiate de ellos en Isaías 41:8-10 leemos: 

Porque tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo. – Él nos escogió antes que dijéramos si, desde el vientre de nuestra madre él nos miró, si tu estas leyendo esto, siente agradecida eres elegida por Dios, tienes la bendición de poder leer sus promesas y apropiarte de ellas.  Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. – Aunque faltos de fe y con todas nuestras debilidades el nos ama y es paciente con nosotros, misericordioso. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. – El esta de nuestro lado, ten FE, es solo aprender a creer en él, ser pacientes.

No estamos solas, aprende a creer en Dios.

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¿Quién lo enderezará?

“Contempla las obras de Dios: ¿quién puede enderezar lo que él ha torcido?”

Eclesiastés 7:13 (NBD)

¡Qué difícil, en ocasiones, es aceptar la voluntad de Dios sobre nuestra vida!  Aun cuando reconocemos que Él tiene todo el poder, que somos parte de su creación y que Él es el creador y dueño de todas las cosas, nuestra humanidad nos lleva a tener pensamientos de vanagloria y llegamos a renegar de lo que Dios en su soberanía, hace.

El proverbista miraba a su alrededor, y veía como el ser humano se desgastaba y esforzaba por el trabajo del día a día; y se afanaba aun en poner atención a lo que otros decían de su persona y de su trabajo; llevándoles al enojo.  Por lo que en esta reflexión, escribió: “no te dejes llevar por el enojo que solo abriga el corazón del necio”, y “no prestes atención a todo lo que se dice, y así no oirás cuando tu siervo hable mal de ti”.

En otras palabras, lo que el sabio Salomón estaba contemplando, es precisamente lo mismo que usted y yo podemos advertir a nuestro alrededor hoy en día: la necedad en el corazón del ser humano. Porque podemos llegar a ser tan necios, que olvidamos que Dios es soberano y que TODO lo que acontece a nuestro alrededor, Él lo hace.

A veces nos desgastamos por querer enderezar lo torcido; por querer terminar lo que Él no quiere que termine; por querer comenzar lo que Él no quiere que se realice. Dejemos la necedad y el enojo; reconozcamos que Él es soberano. Si él lo torció, ¿quién lo enderezará?

Hagamos nuestro este consejo. Esforcémonos por alcanzar lo que sí nos dicho; por realizar lo que sí nos ha pedido; por perfeccionar la buena obra que Él ya ha comenzado en nosotras y aceptemos su voluntad.   

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