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El secreto del contentamiento

“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Se vivir humildemente, y se tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.    Fil. 4:11-12 (RV6O)

            Las personas que no han experimentado el contentamiento como una virtud transmitida por el Espíritu Santo carecen de herramientas espirituales para enfrentar los problemas. La falta de contentamiento se demuestra en la insatisfacción, avaricia, desconfianza, intranquilidad, codicia, quejas, lamentos, reclamos contra Dios. Se duerme poco y se piensa mucho, se olvida lo esencial, no piensa en los demás y no está tranquilo en ningún lugar.

Socialmente nuestro descontento se refleja por ejemplo, en el alto índice de movilidad, rara vez las personas permanecen en la misma dirección por más de cinco años, nos movemos en la búsqueda de una mejor casa, un mejor trabajo, un lugar mejor para vivir y criar a nuestra familia o retirarse. Algunos de los movimientos son producto de la necesidad de mejores empleos, pero algunos de ellos son alimentados por el descontento, creyendo que estaremos mejor si buscamos más allá.

Contentamientoviene de una palabra griega autarkeia  que significa autosuficiente e independiente.  Desde una perspectiva bíblica es: “Una satisfacción interior que no exige cambios en circunstancias externas”.  Contentamiento no significa resignarse a quedarse donde uno está ubicado en cada una de las áreas de nuestras vidas. 

Es necesario enfatizar que el contentamiento es una actitud hacia la vida. Es conocer cuál es el plan de Dios para mí y donde estoy ubicado con respecto a este plan.

El contentamiento es un estado de vida espiritual que se aprende, se desarrolla y se alcanza por medio de un proceso de madurez espiritual.  No es solo tener  conocimiento de la vida y de las cosas sino de tener una experiencia personal con Dios.  Dios quiere que enfrentemos la vida con gozo y confianza  aunque las circunstancias sean variables.

Contentamiento o Codicia

Las personas que no cultivan el contentamiento se vuelven codiciosas. Cuando no son agradecidas con lo que tienen, anhelan lo que no deberían tener. El malvado Rey Acab tenía muchas viñas, pero comenzó a codiciar la que le pertenecía a Nabot y quiso comprársela, al negarle Nabot su viña el Rey se puso furioso. No contento con lo mucho que poseía, comenzó a protestar por no poder tener la viña de Nabot. (1R 21:1-4).

El contentamiento es una fuerza poderosa y la falta de este puede ser peligrosa.

La necesidad del contentamiento

El contentamiento del que habla la Biblia, tiene su base en Dios, en la relación perfecta con el Espíritu Santo, en la medida en que obedecemos su palabra y le creemos de tal manera, y  que sin dudar creo lo que me dice a través de palabra.

Por lo tanto el verdadero contentamiento no depende de lo que nos falta; sino de una profunda intimidad con Dios, completamente unidos a ÉL. (Jn.15:5,8; Fil.4:13 TLA)

Pablo lo veía así en “Por supuesto, la religión cristiana hace que nuestra vida sea mucho mejor, pero sólo cuando uno está contento con lo que tiene”. 1Tim. 6:6 TLA.  Piedad no solamente como una religiosidad, sino como una vida en el temor hacia Dios. Pero piedad sin contentamiento es simple religiosidad y piedad acompañada de contentamiento es el estado de satisfacción en Dios que le agrada a Él y que nos da alegría en cada circunstancia de la vida.  De manera que igual que el apóstol Pablo pueda decir “sé vivir en escases y sé vivir en abundancia”. Dios ha prometido darnos todo lo que realmente necesitamos, no prometió darnos lo que queremos, pero si prometió suplir nuestras necesidades.

En conclusión, un hombre llamado Agur oró a Dios diciendo: “Primero ayúdame a no mentir jamás. Segundo ¡No me des pobreza ni riquezas! Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades. Porque si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el Señor?» Y si soy demasiado pobre, podría  robar y  así ofender el santo nombre de  Dios”. Prov. 30:8-9. NTV

La mayoría de las personas hoy quieren evitar la pobreza (aunque no por las razones dadas por Agur), pero ¿Quién en estos  tiempos de materialismo, ora para evitar las riquezas?  Muchos en la actualidad ni siquiera ven, que las riquezas tienen el potencial de ser una trampa  y el origen de su ruina. “La sabiduría protege, y el dinero también, pero la sabiduría nos permite llegar a viejos.” Ec. 7:12 TLA

Para la mayoría de las personas, la sensación de bienestar se produce cuando sus circunstancias son las que ellas quieren, pero no era así con Pablo. Él aprendió a estar contento en todas las circunstancias, buenas o no tan buenas porque estando en Cristo confiamos en sus promesas.

Deseo con todo mi corazón que tu circunstancia, cualquiera que sea, por muy adversa que sea, no robe el gozo que solo Dios puede darte, sino aprender de cada una de ellas porque tienen una gran enseñanza para nuestras vidas.

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La mujer del evangelio de Lucas

Lucas inicia diciendo que además de los seguidores masculinos y de María la madre de Jesús había una variedad grande de mujeres interactuando con Jesús. Se destaca el hecho de que había mujeres sirviéndole. Hablaban directamente con Él. Las consideraba dignas de su atención y cuidado, aun cuando el evangelio fue escrito en tiempo del patriarcado (dominio masculino).

En la obra de Lucas las mujeres aparecen muy frecuentemente, como personas que han encontrado, en el movimiento de Jesús, un lugar donde vivir esta nueva situación, con nuevas relaciones. Vemos cómo cambia la vida de estas mujeres que estaban “atrapadas” por la muerte, la enfermedad, las pérdidas, la cultura de la época etc., quedando transformadas totalmente. Despertándose en ellas un proceso que las lleva a una recuperación, les abre la puerta a la salvación.

Por lo tanto no podemos leer el evangelio de Lucas como si fuera una novela o un texto que nos sabemos de memoria. A leerlos e ir profundizando en los testimonios de las mujeres que dicen: “ Para Dios no hay nada imposible”, debe generarse algún cambio en nuestro interior.

En este tema buscamos que la creyente se identifique con cada mujer restaurada por Jesús, y lo viva en su contexto hoy, para ser mejor discípula de Cristo.

1.-¿CÓMO DESCRIBE LUCAS A LAS MUJERES EN SU EVANGELIO?

Es relevante ver que Lucas tiene un interés especial en citar la presencia de las mujeres, aún como ya mencionamos antes éste fue escrito en un contexto cien por ciento patriarcal. Esto puede verse rápidamente si se compara la descripción de las mujeres en los hechos de Lucas con relación a la presentación que él hace de los hombres. Menciona por nombre a 10 mujeres y 39 hombres (sin incluir a los 79 de la genealogía). Hay 10 mujeres sin nombre y 40 hombres. En las enseñanzas de Jesús las mujeres son mencionadas 18 veces y los hombres 158. Las mujeres hablan en 15 ocasiones, pero en 10 de estos casos escuchamos lo que ellas dicen. Por lo tanto, aritméticamente, la mujer no puede dominar, pero el hecho de que se le mencione tantas veces revela un deseo grande de tomarlas en cuenta y destacar su presencia, por parte de Lucas.

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes” Lc.8:1-3 (RVR1960)

Lucas aquí nos dice que es un hecho que estas mujeres son altamente independientes. Al parecer han dejado hogares y familia para viajar con Jesús, con la aprobación de Él. Esto sugiere que la intención de Jesús, desde un principio, al menos como lo presenta Lucas, es que las mujeres sean testigos y participantes activas en su misión. Algunas de estas mujeres habían sido sanadas por Jesús.

María de Magdala había sido liberada de 7 demonios. Juana esposa de Chuza representa a la mujer nacida en sociedad.

La respuesta de estas mujeres a Jesús es la respuesta modelo de sus seguidores. Proveían para Jesús y sus discípulos, “de sus propios recursos”, con lo que tenían a su disposición. –por tanto, recibían las enseñanzas que recibían los hombres- y “servir” a Jesús, era la función principal de su discipulado.

Aunque Lucas nunca llama explícitamente a las mujeres discípulas (mathetes), las mujeres aquí son descritas como si lo fueran. En el evangelio de Lucas el ser seguidor de Jesús, “discípulo”, significa desprendimiento de la familia y de los planes personales. Tenemos que tener en cuenta que cualquiera que hayan sido las responsabilidades que tenían las mujeres que acompañaban a Jesús, ellas vivían todavía en una sociedad con preponderancia masculina: la actitud de Lucas no nos ofrece un retrato revolucionario total del discipulado de Jesús, sino más bien un reconocimiento de los recursos internos de la mujer y de su capacidad juntos a la de los hombres para centrarse, recibir y dar, actuando en la verdad con base en la Palabra de Dios.

2.-SEGÚN LUCAS, ¿CÓMO VE JESÚS A LA MUJER? Y volvió a decir:

¿A qué compararé el reino de Dios? “Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado”. Lc. 13:20-21 “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: “Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Lc. 15:8-10.

Jesús a diferencia de los maestros hebreos de su época, puso al descubierto el problema de la mujer: Desigualdad, lugar en la familia, en la sociedad y su dignidad. Para no solo dar una solución sazonada, sino que su doctrina brilla y convence más que con sus palabras, con hechos.

Es muy significativo que en muchas parábolas, Jesús se refiere con simpatía a las mujeres y a su mundo. Piense en las dos estupendas amas de casa ocupadas en la labor cotidiana de preparar pan o de la mujer feliz por haber encontrado la moneda que con mucha diligencia buscó. A través de estos hechos diarios se revela el Poder transformador del Reino de Dios, así como el misterioso gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente.

Jesús está acostumbrado a dedicar a la mujer, a sus problemas cotidianos, una atención afectuosa y la ennoblece haciéndola, en alguna forma, protagonista de sus enseñanzas de salvación.

La mujer ocupa un lugar relevante en la historia de los milagros en el evangelio de Lucas; sin pedírselo Jesús interviene para resucitar al hijo de la viuda de Naín, movido a la piedad por el profundo dolor de una madre (Lc. 7:11-16). Es muy importante notar que Jesús vio a esta pobre viuda, es decir, que el Señor no pasaba por alto el corazón contrito y afligido. Es probable que la mujer viuda nunca hubiera conocido a Jesús, pero Él movido por la compasión le dice “No llores”. Se compadece de esta pobre madre, comparte su dolor. Y regresa a la vida a su hijo; una mujer que desde hacía 18 años estaba enferma encorvada, fue curada milagrosamente en una sinagoga por cuanto es “hija de Abraham” (Lc. 13:10-17). –Título que rara vez se daba entre los hebreos a una mujer- Jesús llama a la mujer, y le dice; “Mujer, queda libre de tu enfermedad” En el momento que menos esperaba, sus oraciones fueron contestadas, y queda completamente sana en un instante, para todos es evidente el milagro. En los dos casos aquí mencionados el Señor dio una gran muestra de misericordia a estas mujeres.

3.- MUJERES COMPROMETIDAS AL SERVICIO DEL SEÑOR

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lc. 8: 1-3

La palabra griega que Lucas usa para servicio es “Diakonia”, la cual demuestra la igualdad de las mujeres con los hombres en un contexto más amplio. Mientras que los doce apóstoles o discípulos acompañaban a Jesús predicando el Reino; un buen número de ellas con ciertos medios económicos, ejercían una forma de discipulado que incluye el apoyo financiero a los demás. No podemos asumir con esto que simplemente ofrecen servicio y pago de deudas. Como vemos, a través de los evangelios el servicio de hacer algo por los otros tiene sus raíces en la atención y capacidad de escuchar para escuchar la Palabra. Jesús llega a casa de Marta y María, la primera inmediatamente se va a la cocina, como era la costumbre, pero María pierde su “Imagen”, lo que ella hace no era bien visto, ese no era su papel. En aquellos tiempos la postura corporal expresaba muy claramente lo que una persona estaba viviendo; por tanto, María a los pies de Jesús, estaba indicando que su actitud es de una discípula.

A diferencia de María, Marta estaba muy activa, cansada con tanto trabajo en la cocina, “Preocupada”, en forma de queja le pide a Jesús que ordene a María le ayude. Los múltiples trabajos para atender al Señor eran buenos, pero secundarios. Jesús la reprende, no tanto porque desaprobara la preparación de los alimentos, sino por la actitud afanosa, agitada, nerviosa y preocupada de Marta. Algo parecido a un domingo por la mañana, la familia en su esfuerzo de llegar a tiempo al lugar de reunión, se pelean y llegan al culto con un espíritu perturbado. Marta estaba preocupada por “muchas cosas”, pero Jesús le aclara que solo una cosa era necesaria. Ella estaba preocupada por lo físico y temporal, Jesús le llama la atención a las cosas espirituales, celestiales y eternas. Lo único que si era necesario era tener un corazón limpio, dispuesto para recibir a Jesús y atesorar su verdad.

Tanto Marta como María podían realizar sus quehaceres domésticos, sin preocuparse tanto por lo material, dándole prioridad a lo espiritual. Jesús aplaude la actitud de María, porque ella había escogido la “buena parte, la cual no le seria quitada”. Cristo ha abierto a las mujeres el Reino de los cielos, como lo ha abierto a los hombres; y algunas de ellas en especial les dio enseñanzas que otros habrían reservado para hombres.

Al leer Lucas 23: 27-31, nos damos cuenta que estas mujeres siguieron a Jesús hasta el final. A lo largo del camino de la cruz, son ellas las que lamenta el sufrimiento de Jesús. Ellas le acompañan voluntariamente. Son la que están presentes en la crucifixión, muerte y sepultura, observan donde es puesto el cuerpo de su Señor. (Lucas 23:55-56). A su debido tiempo, estas mujeres pasaran a ser testigos claves en la resurrección.

No se encuentra en boca de Jesús una palabra de menosprecio para la mujer, Él no estimó y defendió solo a aquellas que merecían su intervención, no instruyó solo a mujeres que deseaban más que nada escucharlo. Sino que aún una “pecadora” se convierte en ejemplo de reconvención para un fariseo. Esto es sumamente asombroso (Lucas 7: 38-50). En el evangelio de Lucas se puede decir que la salvación empieza y termina con intervenciones femeninas. El primer anuncio de la venida del esperadísimo Mesías al mundo, fue dado a una mujer, María de Nazaret; la primera noticia de la victoria de Cristo sobre la muerte, es comunicada a las fieles mujeres que llegaron antes que nadie al sepulcro de Cristo al amanecer del domingo. Lo supremo y el fruto del evangelio, se deposita en el temeroso, pero valiente corazón de la mujer.

CONCLUSIÓN

Podemos decir, que en la doctrina y en la práctica del Evangelio, la mujer tiene un lugar muy especial; ni inferior ni igual al hombre, sino suyo propio, donde se manifiesta su naturaleza y se respeta plenamente su dignidad. A pesar del contexto en que les toca vivir a estas mujeres se exaltan sus virtudes femeninas y se les pone sobre un pedestal. Sin gritarlo a los cuatro vientos, sin presentarse como un luchador, Jesús hace y dice cosas que representan una auténtica revolución, porque mueve las tradiciones y comportamientos de su época. Aunque no vemos a estas mujeres predicando la Palabra, vemos su acción.

La lectura de Lucas no debe motivarnos a ser un poquito más buenas, sino que este evangelio tiene que despertarnos, hacernos ver que los riesgos son grandes y el costo del discipulado alto, demandando nada menos que la negación del ser. Pero la meta de salvar vidas (Lucas 9:56). Lo hace valer la pena.

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Herederas de una promesa

Números 13:30-33

El pueblo de Israel ya tenía la promesa: “Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos” ¿Por qué no cumplirla? ¿Por qué no querer salir del desierto? Israel tenía todo para salir del desierto: La promesa de Dios y sus bendiciones, sin embargo, su mentalidad le impidió tomar posesión de la tierra prometida.

Sus pensamientos eran:

  1. no podemos…es más fuerte que nosotros (falta de visión)
  2. a nuestro parecer, somos como langostas (baja autoestima)

“Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros”, esta frase que los diez espías con reporte negativo diera, muestra la falta de confianza en quien les había dado la promesa misma de que heredarían la tierra. El reporte de diez hombre creaba en todo el pueblo una visión distorsionada. No podían ver en ellos las capacidades necesarias para poder lograr vivir en la promesa. Olvidaron que “fiel es quien les había prometido”, y no serían ellos a través de sus propios méritos quienes conquistarían pueblos; sería Dios a través de ellos.

Razón por lo cual hoy debemos recordar:

¿De qué somos herederas?

Salmo 37:9 esperan en Jehová… heredarán la tierra…

Salmo 37:29 los justos heredarán la tierra, y vivirán…

1 Pedro 3:9 llamados para que heredaseis bendición…

Apocalipsis 21:7 el que venciere heredará todas las cosas…

¿Por qué somos herederas?

Gálatas 3:29 linaje de Abraham sois, y herederas según la promesa

Tito 3:7 para que… viniésemos a ser herederas conforme a la esperanza…

Hebreos 1:2 por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo…

¡Imagínese estar ante una multitud y gritar una opinión que no agrada a nadie! Caleb estaba dispuesto a levantarse para pronunciar lo que Dios había mandado. Caleb dijo: ¡Podemos conquistarla! El vio los mismos gigantes y las mismas ciudades amuralladas que los otros espías, pero los 10 espías regresaron para trasmitir un informe pesimista. Las palabras de Caleb proclamaron una convicción, una «confesión», ante todo Israel: «más podremos nosotros que ellos», confesión de fe pues finalmente logro la posesión de la tierra aun en una fecha tardía.

Nosotras muchas veces preferimos ver las ciudades amuralladas frente a nosotros y olvidamos que al igual que el pueblo de Israel ya hemos sido bendecidas “de manera que los que creen son bendecidos junto con Abraham, que también creyó” (Gálatas 3:9). Somos bendecidas ahora. La bendición es entonces un estado de la presencia de Dios en nosotras, sus hijas. Creamos en El. Usted no necesita paños santos, agua bendita o unciones de hombre alguno, usted necesita CREER.

¿Qué pensamientos te detienen de salir del desierto? Hermana, el desierto es con un propósito: “que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.”

El pueblo tardó 40 años haciendo un viaje de 11 días aproximadamente porque Dios necesitaba formar un pueblo que tuviera su visión. Dios no quiere que vivas en el desierto sino que pases victoriosa.

Pon tu corazón y tu mente no en Egipto ni en el desierto sino en la tierra prometida, tierra que fluye leche y miel. Atrévete a pensar que mereces lo que Dios te ha dado por heredad. “Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.” (Gálatas 4:7 NVI)

Ya eres heredera, ¿está fluyendo tu tierra leche y miel?

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