Nora Granillo

La mujer cristiana en el hogar (parte 1)

Muchos hogares cristianos hoy en día, no están funcionando como Dios lo diseñó. Hay muchas desavenencias, no tienen una estructura firme. Muchos de ellos parecen más bien pensiones. Las relaciones de pareja son muy inestables, los divorcios están a la orden del día. Y los que más sufren por esta causa son los hijos.

”Pero cuando vemos las estadísticas sobre divorcios, y comparamos la tasa de divorcio entre Cristianos y no-Cristianos, encontramos esta extraña estadística: la tasa de divorcios entre los Cristianos es la misma que la del resto de la población. No importa si la pareja es Cristiana o no.

Según este artículo (inglés), “Mientras que pueda ser alarmante descubrir que los Cristianos tienen más probabilidades de divorcio, ese patrón ha sido así por bastante tiempo”, dijo George Barna, presidente del Grupo de Investigación Barna (Barna Research Group)”. Hay millones de maneras de ver la información, pero no importa de qué ángulo la veas, es fácil ver que los Cristianos se divorcian tanto como los no- Cristianos.”

Por esto hoy más que nunca necesitamos que los hogares cristianos sean fuertes y emocionalmente estables, (la tasa de divorcios entre nosotros debería ser cero). No imitar el modelo del mundo. Tenemos la Palabra que nos dice cómo debe ser el hogar cristiano. El objetivo con este tema es: que podamos darnos cuenta qué hay que corregir, o más bien preguntarnos ¿Cómo está nuestra relación con el Señor, nuestro esposo e hijos?

1.- LA MUJER Y SU RELACIÓN CON SU SEÑOR

Proverbios 31:10-31 describen a la esposa y madre ideal. Toda su vida se centra en un temor reverente a Dios (v.30), compasión por los necesitados (vv.19 y 20) y fidelidad y amor por su familia (v.27). Teniendo este principio como base es necesario establecer lo que la mujer es, o debe ser, acerca de lo que hace. Porque lo que hacemos viene de lo que hay en nuestro interior. De ahí la importancia de tener bien claro lo que somos en Cristo: Mujeres que han sido redimidas para ser libres y completas, mujeres en el sentido más amplio de la palabra. Hemos sido perdonadas y cambiadas por el Espíritu Santo, y seguimos siendo transformadas a la imagen de Nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto su primera prioridad como mujer cristiana en el hogar es su Señor y su relación con Él. No podemos formar un hogar cristiano si nosotras no estamos en comunión íntima con Él. Jesús nos dijo: “…Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente…” (Marcos 12:30 RV60). No importa si tienes familia, si eres soltera, viuda o divorciada la prioridad en tu vida es Dios mismo y tu amor hacia Él debe ser con todo tu ser. Ahora bien ¿Cómo mantener y fomentar esa relación con el Señor? Lo sabemos todas de memoria ¿verdad? Debemos cuidar nuestra devoción a Dios cada día de nuestra vida ¿Cómo?

1. Debemos leer diariamente la Biblia. Una de las cualidades de la mujer de proverbios 31, es que “teme a Jehová”, ese temor viene de su relación con Él y del conocimiento de su Palabra. En el v.26 dice que “Abre su boca con sabiduría”, y ¿Cómo puede tener la “Ley de clemencia en su boca”?, porque la lee, investiga en la Palabra de Dios, la memoriza y la guarda en su corazón. Para ello se necesita tiempo, disciplina y constancia.

2. Debe orar y estar en comunión con Dios cada día. Es de suma importancia tener un tiempo a solas con el Señor, o tu vida espiritual va a decaer y flaquear. No estoy hablando ahora de si oras con tu esposo, hijos o cuando vas a la iglesia, se trata de ti misma, de ti a solas tú con Él. Debemos derramar nuestro corazón ante su presencia, quizá hay cosas o tentaciones que ni siquiera puedes compartir con tu esposo, pero sí ante tú Creador.

Debemos de buscar ese tipo de devoción a Dios y ser consiente de su presencia en nuestra vida.

Vivimos una vida moderna demasiado agitada, con prisas, stress, compromisos de todo tipo etc., a veces no nos alcanzan las 24 horas del día, hay mil cosas por hacer siempre, pero debemos sacar tiempo para lo más importante, para que el motor de tu hogar siga funcionando y para que el día lo empieces poniéndolo delante del Señor y poniendo tu vida y tu corazón en sus manos, aunque para ello tengan que levantarte más temprano, no hay que ser negligentes en nuestra devoción a Dios, no es recomendable programarlo para en la noche, de seguro estarás muy cansada y lo dejarás para mañana y quizá mañana nunca llegue. Hay algunos cristianos que dicen “yo oro cuando lo siento” ¡Qué engaño del diablo! Si así fuera no oraríamos nunca.

Necesitamos ser disciplinadas en nuestras devociones al Señor. Recordemos a Daniel que tenía por costumbre orar tres veces al día, era una buena forma de desarrollar su vida devocional y por ello siempre tenía respuesta de Dios a sus peticiones. Fallamos mucho en esto por culpa del diablo, pero no nos engañemos también es por nuestro propio pecado y negligencia. Debemos buscar con mayor necesidad la presencia de Dios para nuestras vidas.

Tenemos que ser mujeres sabias que edifiquemos nuestras casas (Proverbios 14:1). El ministerio de la mujer debe centrarse en primer lugar en su hogar. Todo el pasaje de Proverbios 31: 10- 31, nos habla del equilibrio en la vida de la mujer. Dios nos ha hecho maravillosas, polifacéticas, prácticas, soñadoras, hábiles etc. Estos versículos forman un poema acróstico. La primera letra de cada versículo corresponde a las letras del alfabeto hebreo. ¡Qué maravilla un poema con las virtudes de la mujer! La mujer virtuosa tiene un abanico de cualidades, pero la más importante de todas, es que teme a Jehová, y ese es el principio de la sabiduría. Es lo que ustedes y yo debemos buscar diariamente ante el Señor, si anhelamos que nuestros hogares sean fuertes y emocionalmente estables.

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La mujer del evangelio de Lucas

Lucas inicia diciendo que además de los seguidores masculinos y de María la madre de Jesús había una variedad grande de mujeres interactuando con Jesús. Se destaca el hecho de que había mujeres sirviéndole. Hablaban directamente con Él. Las consideraba dignas de su atención y cuidado, aun cuando el evangelio fue escrito en tiempo del patriarcado (dominio masculino).

En la obra de Lucas las mujeres aparecen muy frecuentemente, como personas que han encontrado, en el movimiento de Jesús, un lugar donde vivir esta nueva situación, con nuevas relaciones. Vemos cómo cambia la vida de estas mujeres que estaban “atrapadas” por la muerte, la enfermedad, las pérdidas, la cultura de la época etc., quedando transformadas totalmente. Despertándose en ellas un proceso que las lleva a una recuperación, les abre la puerta a la salvación.

Por lo tanto no podemos leer el evangelio de Lucas como si fuera una novela o un texto que nos sabemos de memoria. A leerlos e ir profundizando en los testimonios de las mujeres que dicen: “ Para Dios no hay nada imposible”, debe generarse algún cambio en nuestro interior.

En este tema buscamos que la creyente se identifique con cada mujer restaurada por Jesús, y lo viva en su contexto hoy, para ser mejor discípula de Cristo.

1.-¿CÓMO DESCRIBE LUCAS A LAS MUJERES EN SU EVANGELIO?

Es relevante ver que Lucas tiene un interés especial en citar la presencia de las mujeres, aún como ya mencionamos antes éste fue escrito en un contexto cien por ciento patriarcal. Esto puede verse rápidamente si se compara la descripción de las mujeres en los hechos de Lucas con relación a la presentación que él hace de los hombres. Menciona por nombre a 10 mujeres y 39 hombres (sin incluir a los 79 de la genealogía). Hay 10 mujeres sin nombre y 40 hombres. En las enseñanzas de Jesús las mujeres son mencionadas 18 veces y los hombres 158. Las mujeres hablan en 15 ocasiones, pero en 10 de estos casos escuchamos lo que ellas dicen. Por lo tanto, aritméticamente, la mujer no puede dominar, pero el hecho de que se le mencione tantas veces revela un deseo grande de tomarlas en cuenta y destacar su presencia, por parte de Lucas.

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes” Lc.8:1-3 (RVR1960)

Lucas aquí nos dice que es un hecho que estas mujeres son altamente independientes. Al parecer han dejado hogares y familia para viajar con Jesús, con la aprobación de Él. Esto sugiere que la intención de Jesús, desde un principio, al menos como lo presenta Lucas, es que las mujeres sean testigos y participantes activas en su misión. Algunas de estas mujeres habían sido sanadas por Jesús.

María de Magdala había sido liberada de 7 demonios. Juana esposa de Chuza representa a la mujer nacida en sociedad.

La respuesta de estas mujeres a Jesús es la respuesta modelo de sus seguidores. Proveían para Jesús y sus discípulos, “de sus propios recursos”, con lo que tenían a su disposición. –por tanto, recibían las enseñanzas que recibían los hombres- y “servir” a Jesús, era la función principal de su discipulado.

Aunque Lucas nunca llama explícitamente a las mujeres discípulas (mathetes), las mujeres aquí son descritas como si lo fueran. En el evangelio de Lucas el ser seguidor de Jesús, “discípulo”, significa desprendimiento de la familia y de los planes personales. Tenemos que tener en cuenta que cualquiera que hayan sido las responsabilidades que tenían las mujeres que acompañaban a Jesús, ellas vivían todavía en una sociedad con preponderancia masculina: la actitud de Lucas no nos ofrece un retrato revolucionario total del discipulado de Jesús, sino más bien un reconocimiento de los recursos internos de la mujer y de su capacidad juntos a la de los hombres para centrarse, recibir y dar, actuando en la verdad con base en la Palabra de Dios.

2.-SEGÚN LUCAS, ¿CÓMO VE JESÚS A LA MUJER? Y volvió a decir:

¿A qué compararé el reino de Dios? “Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado”. Lc. 13:20-21 “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: “Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Lc. 15:8-10.

Jesús a diferencia de los maestros hebreos de su época, puso al descubierto el problema de la mujer: Desigualdad, lugar en la familia, en la sociedad y su dignidad. Para no solo dar una solución sazonada, sino que su doctrina brilla y convence más que con sus palabras, con hechos.

Es muy significativo que en muchas parábolas, Jesús se refiere con simpatía a las mujeres y a su mundo. Piense en las dos estupendas amas de casa ocupadas en la labor cotidiana de preparar pan o de la mujer feliz por haber encontrado la moneda que con mucha diligencia buscó. A través de estos hechos diarios se revela el Poder transformador del Reino de Dios, así como el misterioso gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente.

Jesús está acostumbrado a dedicar a la mujer, a sus problemas cotidianos, una atención afectuosa y la ennoblece haciéndola, en alguna forma, protagonista de sus enseñanzas de salvación.

La mujer ocupa un lugar relevante en la historia de los milagros en el evangelio de Lucas; sin pedírselo Jesús interviene para resucitar al hijo de la viuda de Naín, movido a la piedad por el profundo dolor de una madre (Lc. 7:11-16). Es muy importante notar que Jesús vio a esta pobre viuda, es decir, que el Señor no pasaba por alto el corazón contrito y afligido. Es probable que la mujer viuda nunca hubiera conocido a Jesús, pero Él movido por la compasión le dice “No llores”. Se compadece de esta pobre madre, comparte su dolor. Y regresa a la vida a su hijo; una mujer que desde hacía 18 años estaba enferma encorvada, fue curada milagrosamente en una sinagoga por cuanto es “hija de Abraham” (Lc. 13:10-17). –Título que rara vez se daba entre los hebreos a una mujer- Jesús llama a la mujer, y le dice; “Mujer, queda libre de tu enfermedad” En el momento que menos esperaba, sus oraciones fueron contestadas, y queda completamente sana en un instante, para todos es evidente el milagro. En los dos casos aquí mencionados el Señor dio una gran muestra de misericordia a estas mujeres.

3.- MUJERES COMPROMETIDAS AL SERVICIO DEL SEÑOR

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lc. 8: 1-3

La palabra griega que Lucas usa para servicio es “Diakonia”, la cual demuestra la igualdad de las mujeres con los hombres en un contexto más amplio. Mientras que los doce apóstoles o discípulos acompañaban a Jesús predicando el Reino; un buen número de ellas con ciertos medios económicos, ejercían una forma de discipulado que incluye el apoyo financiero a los demás. No podemos asumir con esto que simplemente ofrecen servicio y pago de deudas. Como vemos, a través de los evangelios el servicio de hacer algo por los otros tiene sus raíces en la atención y capacidad de escuchar para escuchar la Palabra. Jesús llega a casa de Marta y María, la primera inmediatamente se va a la cocina, como era la costumbre, pero María pierde su “Imagen”, lo que ella hace no era bien visto, ese no era su papel. En aquellos tiempos la postura corporal expresaba muy claramente lo que una persona estaba viviendo; por tanto, María a los pies de Jesús, estaba indicando que su actitud es de una discípula.

A diferencia de María, Marta estaba muy activa, cansada con tanto trabajo en la cocina, “Preocupada”, en forma de queja le pide a Jesús que ordene a María le ayude. Los múltiples trabajos para atender al Señor eran buenos, pero secundarios. Jesús la reprende, no tanto porque desaprobara la preparación de los alimentos, sino por la actitud afanosa, agitada, nerviosa y preocupada de Marta. Algo parecido a un domingo por la mañana, la familia en su esfuerzo de llegar a tiempo al lugar de reunión, se pelean y llegan al culto con un espíritu perturbado. Marta estaba preocupada por “muchas cosas”, pero Jesús le aclara que solo una cosa era necesaria. Ella estaba preocupada por lo físico y temporal, Jesús le llama la atención a las cosas espirituales, celestiales y eternas. Lo único que si era necesario era tener un corazón limpio, dispuesto para recibir a Jesús y atesorar su verdad.

Tanto Marta como María podían realizar sus quehaceres domésticos, sin preocuparse tanto por lo material, dándole prioridad a lo espiritual. Jesús aplaude la actitud de María, porque ella había escogido la “buena parte, la cual no le seria quitada”. Cristo ha abierto a las mujeres el Reino de los cielos, como lo ha abierto a los hombres; y algunas de ellas en especial les dio enseñanzas que otros habrían reservado para hombres.

Al leer Lucas 23: 27-31, nos damos cuenta que estas mujeres siguieron a Jesús hasta el final. A lo largo del camino de la cruz, son ellas las que lamenta el sufrimiento de Jesús. Ellas le acompañan voluntariamente. Son la que están presentes en la crucifixión, muerte y sepultura, observan donde es puesto el cuerpo de su Señor. (Lucas 23:55-56). A su debido tiempo, estas mujeres pasaran a ser testigos claves en la resurrección.

No se encuentra en boca de Jesús una palabra de menosprecio para la mujer, Él no estimó y defendió solo a aquellas que merecían su intervención, no instruyó solo a mujeres que deseaban más que nada escucharlo. Sino que aún una “pecadora” se convierte en ejemplo de reconvención para un fariseo. Esto es sumamente asombroso (Lucas 7: 38-50). En el evangelio de Lucas se puede decir que la salvación empieza y termina con intervenciones femeninas. El primer anuncio de la venida del esperadísimo Mesías al mundo, fue dado a una mujer, María de Nazaret; la primera noticia de la victoria de Cristo sobre la muerte, es comunicada a las fieles mujeres que llegaron antes que nadie al sepulcro de Cristo al amanecer del domingo. Lo supremo y el fruto del evangelio, se deposita en el temeroso, pero valiente corazón de la mujer.

CONCLUSIÓN

Podemos decir, que en la doctrina y en la práctica del Evangelio, la mujer tiene un lugar muy especial; ni inferior ni igual al hombre, sino suyo propio, donde se manifiesta su naturaleza y se respeta plenamente su dignidad. A pesar del contexto en que les toca vivir a estas mujeres se exaltan sus virtudes femeninas y se les pone sobre un pedestal. Sin gritarlo a los cuatro vientos, sin presentarse como un luchador, Jesús hace y dice cosas que representan una auténtica revolución, porque mueve las tradiciones y comportamientos de su época. Aunque no vemos a estas mujeres predicando la Palabra, vemos su acción.

La lectura de Lucas no debe motivarnos a ser un poquito más buenas, sino que este evangelio tiene que despertarnos, hacernos ver que los riesgos son grandes y el costo del discipulado alto, demandando nada menos que la negación del ser. Pero la meta de salvar vidas (Lucas 9:56). Lo hace valer la pena.

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Arrogancia y traición

“El día que estando tu delante, llevan extraños cautivo su ejército,

y extraños entraban por sus puertas, y echaban suerte sobre Jerusalén,

tú también eras como uno de ellos.” Abdías 1:11

 

Este libro profético se escribió: (1) para revelar el intenso enojo de Dios con Edom por el regocijo en el sufrimiento de Judá, y (2) para proclamar la palabra del venidero juicio de Dios contra Edom. La rivalidad entre hermanos ocasiona siempre problemas serios entre los creyentes. En el caso de Jacob y Esaú esos problemas se extendieron a sus respectivos pueblos. En un momento de urgente necesidad, con los enemigos de Israel tocando las puertas de Jerusalén, los Edomitas estaban llamados a auxiliar a sus hermanos.

Pero en lugar de ayudar, Edom se convirtió en aliado de los enemigos de Israel y aun, colabora en saquear la ciudad de Jerusalén. Por su arrogancia, traición y falso orgullo Edom será cortado para siempre (v. 1:10).

Así como Israel ocupaba la ayuda de su hermano, actualmente hay hermanos nuestros que necesitan nuestro apoyo para restaurar sus vidas, ya sea física, emocional o espiritualmente. Edom rehusó tomar el papel correcto como hermano y sufrió un horrendo castigo por su decisión. ¿Cómo debemos reaccionar ante las tragedias de nuestros semejantes o ante las horas sombrías que atraviesan nuestros enemigos? ¿Qué piensa Dios cuando nos aprovechamos de las desgracias de los demás? Dios quiere que los que hemos recibido su ayuda y misericordia, mostremos misericordia a nuestros semejantes en cualquier momento de necesidad por la que estén pasando. Edom no reaccionó de la manera que Dios quería que lo hiciera, y en el año 70 d.C., desapareció para siempre. El orgullo y arrogancia son actitudes que Dios aborrece, y que si están en nosotros nos impiden mostrar compasión y misericordia a nuestros semejantes.

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¿Cuál es tu excusa?

“Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no se hablar porque soy niño” Jeremías 1:6

En la época del Antiguo Testamento, eran respetadas las palabras de los ancianos; los jóvenes debían guardar silencio. Jeremías es llamado para desarrollarse como profeta por alrededor de 40 años en el reino de Judá, durante la etapa final de la decadencia moral y espiritual del pueblo de Dios. Como respuesta a este llamado, lo único que se le ocurre decir a Jeremías es “No sé”, “Soy muy joven”, “Soy tartamudo, no puedo”.

Jeremías era sacerdote, Dios quería llevarlo a otro nivel: Ministerio profético. Ésta no era una tarea sencilla en esa época (ni en ninguna), sin embargo, a pesar de sus excusas, desarrolló uno de los ministerios proféticos más destacados en la historia de Israel.

Hay aquí varias cosas qué podemos aprender y aplicar a nuestra vida hoy.

Dios nos conoce (1:4,5), pues Él nos formó. Conoce nuestro carácter, emociones y debilidades, y al igual que Jeremías, presentamos nuestros argumentos, para evadir nuestro llamado. “No estoy preparada aún”, “Tengo otras prioridades”, “¿por qué yo?” “Soy muy joven”, “¿Por qué en este lugar?” Etc. Etc.  Déjame decirte que a pesar de tus argumentos, válidos probablemente, Dios cumplirá su propósito en ti.  Él te necesita ahora, no cuando creas o sientas que estás lista.

Más de una vez, al igual que tu y yo, Jeremías se sintió desanimado, lleno de temor y quiso renunciar al llamado, pero él sabía a quien recurrir por ayuda para seguir. Tenemos ese recurso a nuestra mano. No digas “No sé”, “No puedo”, “¿Por qué yo?”. Dios pondrá sus palabras en ti, esta ahí para animarte y para quitar el temor. Desarrolla cada día tu dependencia de Él a través de una intimidad ferviente con Él y sé obediente a su llamado: “Te di por profeta a las naciones” ¡Él está contigo siempre!

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Alimentándonos de lo mejor

“El sabio tiene hambre de conocimiento, mientras que el necio

se alimenta de basura.”

Proverbios 15:14 (NTV).

El proverbista aquí habla acerca del corazón del hombre, no de la cabeza. No está hablando de la acumulación de ciertos hechos y datos, sino de la capacidad de tener discernimiento espiritual.

Las decisiones sabias te protegerán. Ser sabio, te alejará de gente mala o que pueden influenciar tus decisiones, acciones, y todo aquello que determina y te define como persona y creyente.  Cuando sabemos, con quién y porqué debemos o no relacionarnos con ciertos “personajes” es que estamos desarrollando nuestro “discernimiento espiritual” del cual habla el escritor aquí y que es lo que nos “alimenta”.

Debemos tener cuidado de con qué estamos “alimentando” nuestra mente. Si tenemos “hambre de conocimiento”, no sólo viviremos de acuerdo al plan de Dios, también amaremos y estudiaremos su Palabra, que vale más “que millones en oro y plata” (Salmo 119:72).

Cuando nuestra mente está ocupada en cosas que no son buenas, y que nos alejan de Dios, nos estamos alimentando con “basura”. Llenar nuestra mente con pensamientos malos, o palabras e imágenes inapropiadas, solo impedirá, el sano crecimiento que estamos anhelando y buscando hoy. Dios nos ordena: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).

¿Qué tipo de lectura, programas de tv., u otro tipo de cosas ocupan tu quehacer diario? Haz hoy un inventario exhaustivo de lo que ocupa tu mente y corazón. Desecha todo aquello que te aleja de Dios y de alcanzar tus metas, como tu plenitud, libertad y felicidad. Recuerda: “…el corazón entendido, busca la sabiduría…” .

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Para esta hora

“Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora haz llegado al reino?” 

Ester 4:14

Amán concibe una malvada idea; exterminar a todos los judíos en Persia. Esto porque Mardoqueo, el judío, no le rinde reverencia. La fecha queda fijada para el duodécimo mes e inicia la cuenta regresiva. La vida de los judío era valuada en 120 millones de dólares (actuales) cantidad nada despreciable para un asesino a sueldo.

Cuando Mardoqueo se entera de la terrible tragedia inmediatamente busca a Ester para darle la terrible noticia. La nueva reina, de origen judío. Secreto que nadie conocía. Según Mardoqueo, no por estar ella en el palacio de rey, iba a ser librada.

Ester es informada del inminente peligro que enfrenta su pueblo. Tiene ante sí una penosa alternativa: acercarse al rey (con riesgo de perder su vida), o guardar silencio (y permitir la aniquilación de su pueblo).

Haz una lista de las cosas de ti que nadie en el mundo conoce; detalles de tu trasfondo o de tu vida personal que podrían ser usadas en tu contra si alguien las conociera. ¿Te has sentido tentada a decir que no, cuando se te requiere para algo en la obra de Dios a causa de algún secreto? ¿Por temor a ser descubierta? ¿Quizá es algún prejuicio, tradición o alguna otra cosa los que te limitan para que cumplas con el ministerio que Dios ha puesto en tu corazón? ¿Cómo responderás? ¿Te quedarás callada ante la necesidad de nuestra sociedad? O ¿te levantarás con valor a proclamar lo que se te ha dado? ¿A costa de lo que sea?  “…Quién sabe si para esta hora has llegado…” Ester 4:14

Ester decidió intervenir para salvar a su pueblo a costa de su vida, ella para esa hora había llegado al reino. Y tú y yo ¿para qué hora hemos llegado al reino? “…Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte…” ¿Y tú ministerio? ¿Y tú llamado?

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Un corazón preparado

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos” Esdras 7:10

Conocemos la razón por la que el pueblo de Dios fue llevado cautivo. Idolatría.

Dios constantemente les hablaba por medio de sus mensajeros, porque Él tenía misericordia de ello. Más nunca escucharon, sino que los maltrataban, se burlaban de los mensajeros y tenían en poco su Palabra.

Una vez en Babilonia, la nación más poderosa del mundo, en ese momento, cuyo arrogante rey era Nabucodonosor, los Israelitas se convirtieron en esclavos del rey y de sus hijos. Su cautiverio se prolongó por espacio de 70 años. Imagínate lo que sería estar en una nación extraña, 1450 km, de tu nación, viviendo a la orilla de un río (Quebar). Otras costumbres, otras comidas, otros dioses, etc. No debe de haber sido nada fácil. A pesar de que Dios disciplinó a su pueblo por su pecado, no los abandonó estaba ahí cuidándolos.

Cuando se encontraron en esa situación, se arrepintieron, reconocieron su pecado y buscaron a Dios de todo corazón, se aferraron a su fe y a las promesas que Dios le había dado por medio de sus profetas y que ellos conocían muy bien. Un ejemplo de esto son Zorobabel, Mardoqueo, Nehemías, Esdras, etc. “…Esdras había preparado su corazón…” no sólo lo hacía, sino que lo hacía de corazón. ¿Cómo está tu corazón? Esdras había dispuesto su corazón a 3 cosas:

  1. Inquirir significa: indagar, averiguar o examinar cuidadosamente algo. (REA).  ¿Estamos escudriñando así la Palabra? Prov. 2:1-5
  2. Cumplirla. ¿Somos obedientes? Santiago 1:25
  3. Enseñarla. ¿Cuánto hace que no enseñas a alguien la Palabra? Tito 2:4

Querida hermana, imitemos la buena actitud de Esdras. Su situación no era fácil, estaba cautivo, pero eso no fue pretexto para no disponer su corazón. Quizá estés pasando por algún momento difícil, pero si dispones tu corazón, para inquirir, para cumplir y para enseñar la Ley de Dios, de seguro tu situación cambiará, “Y en ti serán benditas las familias de la tierra.” Génesis 12:3

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Solo una vasija

“Y Eliseo le dijo: ¿Qué haré yo? Declárame que tienes en tu casa. Y ella dijo: tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite”.

2º. De Reyes 4:2

Conocemos muy bien la historia de esta mujer viuda de los tiempos del profeta Eliseo. Había quedado desamparada con dos hijos y endeudada. ¡Imagínate la triste escena!  Pero era una mujer de fe y sabía a quién recurrir por ayuda. “…Tu siervo, mi esposo ha muerto…” Le dijo al profeta. Dios debe ser nuestro primer recurso siempre para la solución de nuestros angustiosos problemas.

Me llama la atención que el profeta no le dijo: “¡ay pobre de ti!¿qué te hace falta? ¡mira nomás! ¿te quedaste sola?” Sino que la confronta con lo que tiene “¿Que tienes en casa? Preguntó el profeta; “Una vasija de aceite”, contestó la mujer.  Más que suficiente, pensó el profeta.

El aceite era un bien muy necesario, digamos fundamental en el hogar, en los tiempos bíblicos. Lo usaban para las curaciones, para cocinar, para la belleza, como combustible para sus lámparas y para generar calor.

Vemos aquí, que lo importante para Dios, es lo que tenemos, no lo que no tenemos. Ella no era consiente de ese bien. Cuántas veces has dicho, si tuviera esto o aquello, si cantara como ella, si diera conferencias, si orara como, etc. Cuando ponemos en sus manos lo que tenemos y aprendemos que lo importante no es poseer, sino, lo que hacemos con eso que poseemos, nuestro “aceite” fluirá, hasta que todos a nuestro alrededor sean “llenos”.

A ella se le dijo: “Pide vasijas” “No pocas”. Ella fue obediente e hizo exactamente lo que se le indicó y la bendición no se hizo esperar. ¿Tienes alguna deuda? ¿Dé que tipo? Paga lo que debes. A lo mejor es de amor, respeto, consideración o aprecio a los demás. Has recibido mucho y no estás dando nada. Dios quiere hacer grandes milagros con la “vasija” de tu vida hoy. Lo único que te pide es fe y obediencia.  “¿Qué tienes en casa?” Dale lo poco o mucho que tienes en tu vida y espera el milagro.

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Derrama tu alma y no estés más triste

“Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. 

Y se fue la mujer por su camino, y no estuvo más triste” 

(1º. Samuel 1:18).

La situación en la época de los jueces, ha sido considerada como la peor de todas, en la historia del pueblo de Israel. La característica principal, es el abuso, la violencia, y todo tipo de pecado. La razón, haber dejado a Dios.

En este contexto vivían Ana y su familia. Elcana amaba a Ana, pero no tenían hijos. Es probable que por esa razón se haya casado con Penina. Lo importante aquí, es que a pesar de que reinaba el pecado y la maldad, había una familia que era fiel y devota, pues, “iban cada año a Silo a adorar”.

Alguien no estaba nada feliz, ir a adorar era un acto de fiesta y alegría, en cambio Ana, lo que experimentaba era un gran dolor y sufrimiento, “lloraba y no comía”. Parece ser que nadie se daba cuenta de la pena y profundo sufrimiento de Ana. Ella conoce el origen de su dolor: “El Señor no le había dado hijos”, entonces va directamente a la fuente de su problema. Va hacia el único responsable de cerrar su vientre, pero consiente que la situación puede cambiar a su favor.

Alguna vez te has preguntado ¿Por qué tanto sufrimiento en la pobre mujer? Recuerda que el pueblo de Dios iba cada día de mal en peor, entonces la respuesta es: Dios necesitaba un profeta para ese tiempo, con ciertas características. El sufrimiento de Ana tenía un hermoso propósito, dar un profeta al pueblo.

¿Cuántas veces te has preguntado, el por qué tu situación (enfermedad, escasez, abandono, tristeza, etc.). Dios tiene un propósito en todo esto. Él no manda el sufrimiento, pero lo permite para nuestro bien. “Derrama tu alma delante de él; y ya no estés más triste”.  Excelente descripción de una oración ferviente. Ve directamente con el que puede cambiar la situación a tu favor, y encuentra el propósito que Él tiene para ti.

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LEVÁNTATE COMO MADRE

Las Aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído. Hasta que yo Débora me levanté. Me levanté como madre en Israel.” Jueces 5:7

Israel había dejado a su Dios y vuelto a la idolatría. Pecado que Dios aborrece, y a ellos los alejaba cada vez más de su presencia. “…Quedaron abandonados”. Situación muy parecida a la que vivimos.

Pero una mujer, si, aunque nos sorprenda, una mujer, ya que en aquella época en Israel, ésta “no podía ejercer liderazgo, su palabra no contaba para nada, porque la consideraban inferior”. Dios la levanta como juez, o más bien como “madre” como ella se auto denomina.

Sentada bajo una palmera resolvía problemas y aconsejaba a los “abandonados” israelitas. Lo más asombroso de todo es que ella no se consideraba juez, ni consejera o tutora, sino “madre”. El corazón de una madre es el que se asemeja más al amor de Dios, imagínese cuánto amaba ella a ese rebelde e idólatra pueblo.

Pero, ¿Qué es lo que ella buscaba para sus “hijos”?

Promovía la comunión. Era guía de una búsqueda continua hacia Dios, daba motivación, compañía y fortaleza. Los llevaba a la victoria.

Hoy existen enemigos (las drogas, pornografía, pandillas, etc.) de las familias. En nuestros días se necesita esta clase de “madres” no que solo vean por sus hijos sino también por los de la comunidad, y estén dispuestas a llevarlos a la victoria, como lo hizo Débora. ¿Estás dispuesta querida hermana? ¿Quieres levantarte como “Madre” de tu iglesia, de tu colonia, de tu ciudad?

Entonces escribe este texto: “Las aldeas quedaron abandonadas en Tijuana. Habían decaído. Hasta que yo ___________________ (Ponga ahí su nombre) me levanté. Me levanté como madre en ________ (pon aquí la ciudad donde vives)”. ¡Hazlo tu oración diaria, y lleva a tus “hijos” a la victoria! Dónde quiera que te encuentres o cualquiera que sea tu posición.

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