Lupita Acosta

Reactivando nuestra relación con Dios

Sofonías 3:17

“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría”.

 

Hoy quiero compartir una reflexión positiva acerca de accionar nuestra relación con nuestro Señor ya que en estos tiempos las corrientes de esta época nos envuelven en hacer y pensar diferente; y vivimos de apariencia reflejando lo que no sentimos, poniendo nuestra confianza en nuestras fuerzas sin pensar en El, aun sabiendo que El es el que tiene el poder para nuestras situaciones.

 

Como en aquellos tiempos de Israel que el profeta Sofonías le profetizó al Rey Josías que vendría destrucción sobre el pueblo por tener un avivamiento de apariencia. El Rey no hacía lo correcto delante de Dios seguía en su vana manera de vivir. Dios no quiere que seamos así, El pide de nosotras una relación más íntima de tal forma que nos alejemos de lo que no conviene y nos apartamos de toda idolatría.

 

Idolatría no es solo adorar imágenes, sino todo lo que nos aleja de él. Pero nuestro Señor es tan bueno que siempre está ahí para nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida y llega a darnos ese bálsamo que necesitamos. Dios quiere que confiemos más en El, que dependamos más de Él; que sepamos que solo Él es nuestro proveedor; nuestro pronto auxilio en la tribulación y es cuando llega a mi ese texto de Sofonías 3:17 que nos habla que él está en medio de nosotros como poderoso salvador, con gozo y alegría, si nos allegamos a él en todo momento.

 

A veces es necesario salir de nuestra zona de confort para depender en El y ponernos en la brecha porque hasta aquí nos ha mantenido de pie mirando hacia el blanco que es Cristo.

 

Conclusión:

Tratemos de reactivarnos en fe en nuestra conducta ya que Él es fiel y perdonador pero también fuego consumidor.

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Engrandece el reino

“Bota toda máscara y todo orgullo y deja que el Señor obre en tu vida”.

-FRASE DE JULIO MELGAR

 

¿Has dejado que el Señor obre en tu vida para engrandecer su reino? ¿Te has sentido impotente de querer hacer cosas grandes y algo te detiene? ¿Has visto que otras personas crecen y te molesta?

Crees dejar que Dios obre en tu vida, pero no ves respuesta. Quieres hacer cosas grandes, pero no te detiene el no querer, sino el sentirte impotente; no te detiene el que tu no puedas, porque todo lo puedes en Cristo que te fortalece; no te detiene el que Dios no quiera, porque Dios siempre va a querer, siempre y cuando sea para establecer su reino. Cuando tu no tengas esa visión de querer engrandecer y establecer el Reino de Dios, será muy difícil poder dejar que Dios trabaje, o bien, poder realizar cosas grandes para él.

Pero, ¿qué es eso que no nos deja realizar lo que Dios quiere para nosotros? En el libro de Abdías nos recuerda sobre la historia contada en Génesis de dos hermanos llamados Jacob y Esaú, como bien sabemos, tuvieron una gran tensión por causa de sus problemas familiares al vender la primogenitura. Jacob fue muy bendecido por Dios porque así fue declarado desde la generación de Abraham. Al momento de avanzar el tiempo, el nombre de Jacob fue cambiado por Israel y el de Esaú por Edom.

Ya contada la base del libro de Abdías, vemos como llega una visión a él para acusar al pueblo de Edom. Este pueblo vivía en las alturas; en lo más alto de las montañas, pero también metafóricamente, porque se creían superiores, siempre tuvieron esa tensión contra el pueblo de Israel, siempre hubo envidia, burla, críticas, rechazo y a su vez, apoyaron a Babilonia para invadir a Israel. Abdías comienza a exhortarles diciendo que no debieron de realizar todas las cosas en contra del pueblo de Israel porque así como ellos hicieron se realizará contra ellos. Ahora bien, te hago otra pregunta, ¿en algún momento has sido como Edom, que por causa de la altivez te has burlado, has criticado, rechazado o deseado lo que otra persona tiene? Puede que respondas que no, porque usualmente no nos damos cuenta.

Edom en hebreo tiene las mismas letras que la palabra Adam que significa humano o humanidad, no puede ser casualidad que signifique esto, ya que nuestra humanidad no nos deja reconocer cuando estamos mal, nos pone a ver y hablar de otras personas porque en el fondo queremos lo que ellos tienen. Nuestra humanidad misma rechaza el hecho que otra persona crezca y nosotros no. Esto sucede cuando queremos mostrar “nuestra” gloria pero la Gloria es de Cristo.

Este libro no se termina diciendo como es que Edom va a ser destruída, si no que comienza a hablar sobre una esperanza, aquella esperanza que se nos brinda para poder cambiar y comenzar a dejar que Dios nos use, que nos moldee y que nos transforme.

Es momento de dejar nuestra altivez, orgullo, dejarnos de religiosidad y comenzar a humillarnos y que Dios haga su obra para poder engrandecer su reino. ¡Motívate! es hora de activarnos y crecer en nuestro ministerio reconociendo que de Él es la Gloria y de esa manera tu ministerio será Bendecido y de bendición para los demás.

“Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová” Abdías 1:21

 

 

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Corazón de carne

“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne”.

Ezequiel 11:19

 

La creación es tan hermosa, pero lo más preciado para Dios de todo lo que creó somos tú y yo, nuestra alma y nuestro corazón. Dios nos ama tanto que Él nos regala vida y nos llena de bendiciones. El quería que viviéramos una eternidad con Él; a causa del pecado nos destituyó de la gloria de Dios. Sin embargo, en su infinita misericordia, vino a morir por nosotros porque donde abunda el pecado la gracia de Dios sobre abunda en gran manera, y en aquella cruz se entregó para perdonar nuestros pecados y darnos esa vida eterna que siempre quiso que tuviéramos.

Las circunstancias de la vida, los procesos por los que pasamos, las malas decisiones que tomamos y el pecado, nos endurecen el corazón y nos hacen olvidar los grandes momentos que Dios nos ha dado y de la vida que Él ha formado en cada uno de nosotros impidiendo que las bendiciones de Dios entren a nuestra vida.

Aunque no podamos verlo, Él está ahí para renovarnos día con día, hace cambiar la perspectiva independientemente de lo que hayas vivido o sufrido. Recordemos que nuestra lucha no es contra carne ni sangre sino contra principado, contra potestades, contra huestes espirituales de las regiones celestes. A veces nuestro entorno nos hace ver que no hay solución y hace endurecer nuestro corazón nuevamente y, no importan los años que tengamos dentro del evangelio, a veces actuamos peor que uno que no conoce de Cristo al no permitir que Dios restaure el corazón de piedra que tenemos.

Debemos arrepentirnos y dejar que Dios ponga un espíritu nuevo en nosotros. Dejar que quite el corazón de piedra y nos ponga un corazón de carne. No sólo se trata de decir “me arrepiento, Señor”, que nuestro arrepentimiento sea genuino, dejar que Dios tome el control de nuestra vida y sea Él quien cuide nuestro corazón.

En este día, permite que Dios restaure tu corazón y ponga en ti un espíritu nuevo, que cambie tu carácter, para que puedas perdonar; y que el perdonar, te ayude para que tu corazón de piedra desaparezca.

 

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¡Podrás recibir tu milagro!

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.”

Lamentaciones 3:22-24

Como mujeres enfrentamos demasiados retos, no sólo personales si no también familiares y sociales, pero debemos de creer que DIOS siempre nos da de sus misericordias.  A pesar de lo que pasamos en nuestra vida, no nos consumimos en los problemas porque él es grande.

Algo que debemos de comenzar a activar en nuestras vidas es la Fe, porque como bien sabemos “sin fe es imposible agradar a Dios” pero no solo es para agradar a Dios, sino también para mantenernos firmes ante cualquier adversidad, y creer que sus misericordias son nuevas cada día a pesar de lo que enfrentemos.

Recuerda muy bien: con Dios eres fuerte, sin Dios somos nada. Si eres fuerte, puedes lograr cualquier meta; si eres débil, caes y flaqueas. Dios se perfecciona en tu debilidad pero no significa que tienes que dejar de creer en su fidelidad y su misericordia, lucha y no seas débil.

Fue el amor por ti lo que mantuvo a Cristo en la cruz, fue su gracia y misericordia hacia ti lo que hizo que al tercer día resucitara, porque su amor es tan grande y su misericordia es infinita.

Una enfermedad, un desamor, una depresión o estar cansado de cómo es la vida, son circunstancias que no deben derribar esa fortaleza que hay dentro de ti. No pierdas la esperanza, acércate a Él y eleva la mirada hacia tu creador. Solamente cree en él y cree que al clamarle, tu fe aumentará y podrás sentir su poder sobre ti.

Espera en él y podrás recibir esa sanidad que necesitas. Así de sencillo ¡PODRÁS RECIBIR TU MILAGRO! Porque su misericordia nunca te abandonará, siempre te protegerá con la diestra de su justicia.

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